La intimidación de la que fueron objeto diputados de las Bancadas Democrática Nicaragüense (BDN) es calificada por representantes de la Internacional Liberal (IL) como un intento del presidente Daniel Ortega por acallar a la oposición.
“Todas las instituciones democráticas dicen lo mismo: es un atentado contra la democracia y un gran cinismo. (El presidente) Ortega trata de disolver la única institución que no controla, el Parlamento”, consideró Emil Kirjas, representante de esa organización liberal.
Agregó que “él quiere abolir la democracia en su país y con eso callar al pueblo nicaragüense mismo. Es esquizofrénico porque a la vez vemos mil rótulos sandinistas en Nicaragua diciendo el pueblo presidente y primero los pobres. Es un gran engaño”.
Por su parte, Christian Lüth, de la Fundación Naumann, brazo político de la IL, señaló que la retención de los diputados liberales, donde se encontraban también del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), es una evidencia que el presidente Ortega “no quiere regresar a la comunidad internacional y prefiere seguir en su aislamiento”.
“La comunidad internacional ha tenido mucha voluntad de ayudar al amigo pueblo nicaragüense y con eso al Gobierno actual de Nicaragua, no obstante, el fraude electoral del 2008, las violaciones constitucionales de Ortega y la falta de transparencia del manejo de los fondos públicos, a los que suman los hechos actuales, eliminarán el último resto de buena voluntad. Espero que pronto el pueblo de Nicaragua entienda que no puede seguir con un Gobierno que no respeta su voluntad y que le siga haciendo daño de esta forma. No hay ninguna necesidad de callar a la oposición”, indicó Lüth.
En diversas ocasiones, representantes de la IL han expresado que el presidente Ortega trata de instaurar una dictadura en el país, posición que mantienen después de que los grupos afines al partido de Gobierno no sólo sitiaron la sede del Movimiento Vamos con Eduardo (MVE) y trataron de impedir que sesionaran en la Asamblea Nacional.
“Todo está dicho. ¿Qué más se puede decir de alguien que trata de callar la oposición por medio de violencia?”, cuestionó Lüth. El representante de la Fundación Naumann insistió que ante los últimos acontecimientos la unidad liberal es necesaria, pero es un creyente de que “ya es un hecho”.
“Creo que todos los líderes liberales y demócratas han entendido eso, es hora de dejar los detalles a un lado y ver la meta principal: restaurar la democracia en Nicaragua”, dijo Lüth.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 A