ACAN-EFE
El vicecanciller Manuel Coronel Kautz declaró hoy que «no hay razón» para que la Organización de Estados Americanos (OEA) llegue a su país a mediar en busca de una solución a la crisis institucional que vive el país desde hace semanas.
«Pienso que no hay razón para que nadie venga a Nicaragua», respondió el viceministro a periodistas al ser consultado sobre la petición de los partidos de oposición para que la OEA medie en la crisis interna.
«Esas son especulaciones, es muy raro que otro Gobierno lo pida», contestó Coronel Kautz al ser preguntado si las autoridades aceptarían que la OEA llegue a mediar, si otro Estado miembro del organismo lo pide.
El vicecanciller tampoco confirmó que diplomáticos acreditados en Nicaragua le hayan expresado inquietud o preocupación por las violentas protestas de seguidores del presidente, Daniel Ortega, ocurridas la semana pasada en Managua, y dijo que a él nadie le ha dicho «nada personalmente».
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, expresó el pasado día 21 su «profunda preocupación» por los incidentes violentos ocurridos en el Parlamento nicarag ense y defendió «la necesidad de preservar la institucionalidad y de respetar a las distintas autoridades constituidas».
Los disturbios del pasado miércoles se saldaron con la quema de cuatro vehículos, dos periodistas golpeados y denuncias de la oposición sobre la retención de más de medio centenar de personas durante varias horas, debido al asedio de simpatizantes de Ortega a una sede de un movimiento político.
Por su lado, el Gobierno por medio de un comunicado oficial, pidió el pasado jueves a Insulza no inmiscuirse en los asuntos internos del país.
El ex presidente de Nicaragua Arnoldo Alemán en carta enviada el pasado fin de semana a Insulza le agradeció la preocupación expresada por los «hechos vandálicos» sucedidos y su interés en buscar una salida a la crisis actual.
La actual crisis se gestó en octubre pasado después de que magistrados sandinistas de la Corte Suprema de Justicia declararon inaplicable el artículo constitucional que prohíbe la reelección presidencial consecutiva y limita a dos el número de mandatos.
Ese fallo, dictado por la Sala Constitucional en una sesión celebrada en ausencia de los magistrados liberales, que fueron sustituidos por sandinistas, fue criticado por la oposición, que entonces prometió unirse para contrarrestarlo.