SAN SALVADOR/ ACAN-EFE/ AFP
El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, aseguró ayer en San Salvador que su país no integrará alianzas enfrentadas a Estados Unidos, principal destino de sus exportaciones y lugar donde residen más de un millón de hondureños que apoyan la economía nacional con el envío de remesas.
Al ser consultado por un posible regreso de Honduras a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), Lobo expresó que a su Gobierno no le interesa “confrontar con nadie”.
- “El Alba es un tema (que) el Congreso Nacional del período pasado lo denunció. Nosotros no tenemos ningún problema en tener una relación cordial con cualquier país, y lo que sí no nos interesa es ser parte de ninguna alianza para confrontar, por ejemplo, a Estados Unidos”, afirmó Porfirio Lobo.
Manuel Zelaya fue derrocado por los militares en junio de 2009 y su puesto lo ocupó Roberto Micheletti hasta que en enero pasado Lobo asumió el poder tras ganar los comicios en noviembre.
AFP
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“No queremos ser parte de ninguna alianza para confrontar a Estados Unidos de América”, el principal destino de las exportaciones y “principal amigo en programas de ayuda”, acotó Lobo.
Dijo que en EE. UU. reside cerca de un millón de hondureños que envían remesas principalmente “a familias pobres”.
“Nosotros no tenemos ningún problema en tener una relación cordial con cualquier país, lo que sí no nos interesa es ser parte de ninguna alianza para confrontar” a EE.UU., insistió Lobo a la prensa tras participar en un encuentro con estudiantes de Centroamérica celebrado en San Salvador.
NO SEGUIR EXCLUIDOS
El Congreso de Honduras, durante el Gobierno de facto que dirigió Roberto Micheletti, acordó la salida del país del Alba, iniciativa que impulsa el presidente Venezolano, Hugo Chávez y a la que se había adherido durante la gestión del ex presidente Manuel Zelaya.
Por otra parte, Lobo dijo que “no hay una razón” para que su país siga excluido de organizaciones internacionales como la OEA y el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).
“No hay una razón justa para castigar a Honduras. Cuando se dan estas crisis y se interrumpen las relaciones, se suspenden los programas de ayuda que van para los más pobres”, dijo Lobo sobre las sanciones aplicadas a su país luego del golpe de Estado de 2009 y todavía vigentes tras el fin del régimen de facto.
“Les diría a los que están ahí un poco como que no quieren que normalicemos todo, a que piensen en los ocho millones de hondureños”, dijo.
Recordó que Guatemala y El Salvador están “trabajando” para que Honduras se reincorpore al SICA y que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, también procura el retorno del país al órgano continental.
Lobo dijo que ha conversado con su par nicaragüense, Daniel Ortega, quien ha mostrado resistencia a reconocer a Lobo porque fue elegido en comicios efectuados bajo el gobierno de facto que dirigió al país luego del golpe.
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