Por Laura Rodríguez Rojas
Sainab Samara, propietaria del restaurante La Hora del Taco, desde los 10 años se empezó a inclinar por los negocios. Sus padres se dedicaban al comercio y tenían un almacén donde se ofrecían telas, ropa, zapatos y juguetes. Comenta que a pesar de las comodidades familiares a ella siempre le produjo satisfacción ganar su propio dinero, por eso realizaba mantelitos pintados, bordados o tejidos y los ponía en las vitrinas para venderlos, y lo primero que hacía al vender uno era pagar los materiales a sus papás, para luego disponer de sus ganancias.
“La idea de abrir un restaurante surgió cuando estaba embarazada de mi primer hijo Gerardo José y me dieron antojos de comer comida mexicana. Cuando probé los lugares que existían en Managua en ésa época me decepcioné mucho por la calidad de comida mexicana, entonces me di a la tarea de buscar un local y empecé a armar el menú, diseñamos con mi esposo el logo del restaurante y a pesar de todos los pronósticos negativos, debido a la crisis económica de 1991 en Nicaragua, logramos recuperar la inversión en los primeros 4 ó 5 meses”.
LA HORA DE SER MADRE
Para lograr el equilibrio de ser empresaria y madre, Samara cree que lo principal es saber manejar los tiempos y disponer de ellos con astucia. “Cuando son bebés aprovechar cuando están dormidos para poder avanzar, cuando son mayores y van a la escuela, aprovechar esos tiempos para dedicárselo a los negocios”.
Cuenta que nunca tuvo niñeras para sus hijos por desconfianza. “Pude ver cómo a algunas niñeras se les caía el chupón al suelo y sin lavarlo se lo metían a la boca al niño, entre otras cosas que pude observar me causaron aquella desconfianza. Entonces cuando mis hijos eran bebés siempre me acompañaban al negocio, ya que prefería eso que dejarlos en la casa con alguien”.
Hoy en día asegura que sus mayores logros son sus dos hijos. “A pesar de que he alcanzado muchas de mis metas profesionales, mis hijos son mi mayor orgullo. Siento que todo el amor y los cuidados que les di cuando eran pequeños han dado frutos, ellos son lo mejor de mi vida”.
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