Tal y como adelantó LA PRENSA en la edición del 27 de marzo del presente año, la figura utilizada para disolver la Unidad especializada Anticorrupción de la Policía Nacional fue el de “compactación”, según confirmó ayer la Directora de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera.
La jefa policial no aceptó que la unidad élite bajo su cargo fue disuelta. Y justificó que la jefatura policial tenía meses de analizar la fusión o compactación de estructuras de la Policía que efectúan labores operativas secretas. La disolución de la Unidad Anticorrupción fue ordenada por el presidente Daniel Ortega, en su calidad de jefe supremo de las fuerzas públicas, aunque el término utilizado por Granera fue que aprobó la compactación.
Según manifestó Granera, esto ocurre igual que en su momento el presidente Enrique Bolaños, como jefe supremo de la Policía, autorizó la creación de esta unidad.
Las declaraciones de la jefa policial fueron vertidas tras recibir una visita del embajador de Estados Unidos en Managua, Robert Callahan, que le transmitió sus condolencias por la muerte de dos agentes policiales. Ambos reconocieron que durante un poco más de media hora de reunión abordaron el tema de la Unidad Anticorrupción, entre varios tópicos abordados.
- El embajador de Estados Unidos en Managua, Robert Callahan, resaltó la labor que realizan la Policía Nacional y el Ejército de Nicaragua contra el crimen organizado, labor que calificó de “muy, muy buena, muy eficaz”.
El embajador estadounidense mencionó que tienen en mente varios proyectos dirigidos a un mejor control en los puestos fronterizos del país.
Mencionó que “la clave siempre en el combate contra el tráfico ilícito de drogas es la coordinación y la inteligencia” y en ello trabajan con las Fuerzas Armadas de Nicaragua y la Policía Nacional.
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“Más que una disolución yo hablaría de una compactación con otras estructuras del trabajo secreto. Lo importante aquí es que no hay una sola función ni misión que hacía esta unidad que se deje de hacer por parte de la Policía Nacional, ni tampoco hay una ruptura con las coordinaciones que hemos realizado con la DEA (Agencia Antidrogas de Estados Unidos) y con otras agencias regionales que trabajan con todas las Policías en la lucha contra el crimen organizado transnacional”, refirió Granera.
Ante la pregunta de si la decisión fue propia de la Policía o recibió orden presidencial como se rumora, la jefa policial dijo: “Tenemos meses de venirlo valorando en la jefatura de la Policía, obviamente, para llegar a una decisión de este tipo tiene que haber una decisión del presidente como jefe supremo de la Policía Nacional”.
Sin embargo, sobre el funcionamiento de la unidad Granera calificó de excelente el trabajo realizado en contra del narcotráfico.
“Lo estamos haciendo para optimizar y para hacer un mejor trabajo fusionándolo con otras unidades operativas, tenemos distintas unidades en la Policía para el trabajo operativo secreto y nosotros lo que estamos haciendo es compactando para obtener mejores resultados en el trabajo operativo”, dijo Granera.
Es de destacar que otra de las unidades con que cuenta la Policía para realizar trabajos operativos secretos es la llamada Unidad Técnica Operativa, la que pasó a ser dirigida por la comisionada Beatriz Narváez, que según fuentes extraoficiales es de confianza para los jefes policiales leales al partido de gobierno, pues aparentemente está emparentada con Victor Cienfuegos, uno de los “líderes” que dirige las turbas orteguistas en barrios de Managua.
Granera prefirió no referirse a los trabajos que desarrollaba la Unidad Anticorrupción. Según dijo, “el trabajo de esta unidad, como el trabajo que realizan otras unidades operativas secretas, son secretas y no podemos hablar de estas unidades como de otras que tiene la Policía”.
El embajador Callahan expresó, por su parte, que el encuentro fue aprovechado para conversar “de nuestra cooperación y nuestra coordinación”.
“Porque la Policía nicaragüense ha hecho una labor muy muy buena, muy eficaz en la intercepción de las drogas ilegales, como las fuerzas armadas aquí. Estamos hablando siempre de qué podemos hacer para mejorar la coordinación, la cooperación entre la institución de la Policía y por supuesto la embajada del Gobierno de los Estados Unidos”, indicó el diplomático estadounidense.
Aunque evasivo sobre el tema de la Unidad Anticorrupción, el embajador Callahan al final confirmó que esa unidad trabajaba muy de cerca con la DEA.
No obstante, al preguntarle a Callahan si la disolución de esa unidad especializada en la Policía afecta el trabajo que realizan de manera coordinada, éste respondió: “Estamos hablando precisamente de eso, diariamente con muchos oficiales aquí y con oficiales de la embajada”.
Y al preguntar a Callahan si puede incidir en la ayuda, refirió: “Vamos a estar hablando de eso en el futuro, todavía no estamos (…) seguros (de) los planes del Gobierno de Nicaragua y una vez que tengamos una información más segura, podemos hacer una decisión, pero por el momento la cosa importante es hablar de eso y de continuar trabajando juntos para eliminar este flagelo internacional”.
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