¿Sabés como podemos manipular a los periodistas para que escriban sobre el aborto?, le dice un asesor en comunicación al director de un Organismo No Gubernamental (ONG).
¿Ajá? ¿Cómo?..
Es fácil. Inventemos un premio para periodistas. Destinamos unos dólares del rubro de publicidad y le vamos a sacar más provecho, porque los escritos van a salir publicados de forma “independiente” y además son más creíbles porque no lo decimos nosotros, lo dicen los medios.
Es triste, pero así nacen un montón de premios y concursos para periodistas, que luego los colegas muy orgullosos, mostrando su diploma a dos manos y tomados del brazo del patrocinador, salen en las portadas de los diarios.
No tengo nada contra los premios. Hay mucha iniciativas positivas que buscan incentivar a los medios a poner en agenda temas que benefician a la sociedad — Hay otras convocatorias que simplemente buscan endulzar el consumo de algún producto, pero hay otros, y son los que definitivamente me preocupan, que buscan propaganda gratuita para validar temas que la mayoría de la sociedad rechaza.
No tengo nada contra los colegas caza premios, que se dedican a participar en cada convocatoria que se hace pública, pero tampoco puedo soportar y dejar pasar la burda manipulación y manoseo al periodismo nacional que quieren hacer un grupo de organismos no gubernamentales con la creación del premio “Conchita Palacios”, que busca promover la elaboración de artículos, entrevistas, ensayos y otros materiales en prensa escrita que contribuyan a generar un estado de opinión favorable, particularmente sobre el acceso al aborto, de apellido terapéutico.
No estoy en contra de que se discuta el tema del aborto, de que se pongan las dos partes de la moneda en un buen reportaje o en una nota, definitivamente es un tema necesario, pero a todas luces se ve que el mencionado concurso está destinado a invadir y contaminar de propaganda en contra de la vida a los medios escritos, que no se han prestado a ser voceros incondicionales de empresas, disfrazadas de organismos no gubernamentales que sobreviven de “causas” que van contra los valores morales de la sociedad.
¿Ustedes creen que si elaboro un escrito, donde les demuestre que muchos de los abortos que se practican se pueden evitar, me van a dar premio? No. Les garantizo que no. Los que ganarán son los que escriban lo que ellos piensan que es correcto. A los promotores de ese concurso no les interesa la discusión, sino la imposición de una idea.
Si hoy se deja pasar esto, ¿qué viene después? ¿hacer apología de las drogas? ¿decir que el suicidio es un derecho de todos y todas? ¡Por favor! No permitamos que estos organismos jueguen con la necesidad económica del gremio periodístico. Si los colegas investigan un poco se darán cuenta que los patrocinadores del mencionado concurso son empresas que se dedican a vender aparatos para practicar abortos.
No aportemos nosotros como comunicadores a eso. No manchemos de sangre las páginas de los periódicos. Insto a los medios a no dejar pasar este tipo de escritos de propaganda gratuita ni por la acera de las salas de redacción y más bien insto a la empresa privada de este país a crear un premio donde se galardone la divulgación de los derechos y deberes de la mayoría de los nicaragüenses.
El autor es periodista y sobreviviente del aborto
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A