No pagaremos los platos rotos de su revolución fallida

Nicaragua se bañó de sangre por revolucionarios y contrarrevolucionarios. La Nicaragua posguerra se consolidó sobre la impunidad. Los pobres terminaron pagando la piñata de los revolucionarios, los saqueos al erario público de un “gobierno democrático” que, sediento de poder, nos condenó a volver al sandinismo.

La política en un Estado totalitario

La democracia a pesar de todos sus defectos es un sistema mejor y preferible que el totalitarismo… es el único sistema político en el que “los gobernantes cambian sin derramamiento de sangre”.

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