Al presentar ante el plenario del Parlamento Europeo el texto de la resolución sobre Cuba, el jueves de esta semana, el Secretario de Estado para la Unión Europea Diego López Garrido, español y socialista para más señas, expresó que la muerte del obrero disidente cubano Orlando Zapata Tamayo, después de más de 80 días en huelga de hambre como protesta contra el inhumano régimen carcelario comunista, “es un hecho que interpela al gobierno cubano”.
El Parlamento Europeo aprobó con 509 votos a favor, apenas 30 en contra y 14 abstenciones, la trascendental resolución en la que condena enérgicamente la muerte de Orlando Zapata Tamayo, y además, exige al régimen comunista de La Habana la liberación inmediata e incondicional de los más de 200 presos políticos que hay actualmente en Cuba. En esa misma resolución, los representantes legales y legítimos de los pueblos de Europa expresaron su gran preocupación por la situación de Guillermo Fariñas, psicólogo, periodista independiente y también disidente cubano, quien desde hace 18 días está en huelga de hambre en demanda de la libertad para unos veinte presos políticos y de conciencia en la isla cautiva, que se encuentran en grave estado de salud.
Como era de esperarse, el gobierno totalitario de Cuba reaccionó a la declaración del Parlamento Europeo con la misma virulencia y arrogancia con la que siempre reacciona cuando alguien, quien quiera que sea, se atreve a criticar sus brutales abusos. En esta ocasión, igual que cada vez que se condena las violaciones a los derechos humanos en Cuba, el gobierno castrista repite el desgastado estribillo de que son los imperialistas y los derechistas quienes han promovido y aprobado la resolución del Parlamento Europeo. Trata de ocultar el hecho de que esta declaración fue consensuada por las dos principales fuerzas políticas de la Eurocámara: los socialistas, de izquierda, y los conservadores, de derecha, y respaldada por todos los demás grupos parlamentarios, salvo la minúscula Izquierda Unitaria que agrupa a los residuos del comunismo estalinista en Europa.
Pero la reacción virulenta y falaz de los dictadores comunistas cubanos, no menoscaba sino que fortalece y realza la condena del mundo libre y la humanidad democrática, incluyendo a los socialistas, que casi siempre se han hecho de la vista gorda ante la falta de libertad y democracia en Cuba y las violaciones a los derechos humanos por parte del régimen castrista. Y mucho menos que pueda escapar, la dictadura comunista de Cuba, a la interpelación de quienes han sacrificado su vida por la libertad, como Orlando Zapata Tamayo. Y también de Guillermo Fariñas, quien en cualquier momento puede morir, como consecuencia de la huelga de hambre en que se encuentra ante la indiferencia criminal de los gobernantes cubanos y ante la inhumana complacencia de los partidarios extranjeros de la dictadura castrista, como el presidente izquierdista de Brasil, Lula da Silva, quien pudiera intervenir a favor de los prisioneros políticos y evitar la muerte de los disidentes presos y gravemente enfermos, pero no quiere hacerlo por no molestar a los gobernantes comunistas cubanos, o porque está totalmente de acuerdo con ellos.
En realidad, es lamentable que Lula da Silva, el dirigente de izquierda en América Latina que más se había ganado el respeto de tirios y troyanos en la comunidad internacional, por su forma democrática de gobernar en el Brasil, a diferencia de sus correligionarios autoritarios Hugo Chávez, de Venezuela, y Daniel Ortega, de Nicaragua, saliera justificando la muerte de Orlando Zapata Tamayo y el probable fallecimiento de Guillermo Fariñas, repitiendo la calumniosa imputación del régimen comunista de La Habana, de que los disidentes son sólo delincuentes comunes.
“Yo pienso que la huelga de hambre no puede ser utilizada como un pretexto de derechos humanos para liberar a las personas. Imagínense qué sucedería si todos los bandidos que están presos en San Pablo entraran en huelga de hambre y pidieran su libertad”, expresó el presidente de izquierda de Brasil, como respuesta a la petición de un grupo de disidentes cubanos de que interceda ante sus buenos amigos, los gobernantes comunistas de Cuba, a favor de la libertad de una veintena de presos políticos que están gravemente enfermos y podrían morir en la cárcel.
Lástima por Lula. Pero la interpelación de Orlando Zapata Tamayo y de todos los muertos cubanos por la libertad, no es sólo para los despiadados dictadores comunistas de Cuba, sino también para sus insensibles apañadores extranjeros, quienes quiera que sean.
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