Por una nueva era para la mujer

Hoy 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es justo y necesario hacer un reconocimiento a las mujeres nicaragüenses y del mundo, que en los diversos ámbitos de la sociedad y de la vida hacen su aporte, generalmente silencioso e ignorado pero constante e incansable, al esfuerzo común por la conquista y la defensa de la libertad, el bienestar de la familia, el progreso social, el respeto a los derechos humanos, la convivencia pacífica y la gobernanza democrática.

También es oportuno recordar que hace tres años, durante el Viacrucis del Viernes Santo de 2007 en el Vaticano, el Papa Benedicto XVI reivindicó la importancia de las mujeres en la vida actual y abogó por todas las que sufren, son perseguidas y víctimas de cualquier clase de vejámenes por el motivo que sea. “Nosotros ahora nos imaginamos que están también a su lado —de Jesucristo en el Calvario— todas las mujeres humilladas y violentadas, las marginadas y sometidas a prácticas tribales indignas, las mujeres con crisis y solas ante su maternidad, las madres judías y palestinas, y las de todas las tierras en guerra, las viudas y las ancianas olvidadas por sus hijos”, expresó Benedicto XVI.

En aquella misma ocasión, el predicador franciscano Raniero Cantalamessa recordó que “las mujeres fueron las únicas que no traicionaron a Jesús”; se pronunció por “que se abra más espacio a la mujer, para que se libere de antiguos sometimientos”; y auguró el inicio de una “nueva era de la mujer”. “Después de tantas eras que tomaron el nombre del hombre —homo erectus, homo faber hasta el homo sapiens-sapiens, es decir, el más que sabio de hoy— tenemos que augurarnos que se abra finalmente para la humanidad una era de la mujer: una era del corazón, de la compasión”, dijo el religioso franciscano en presencia de Benedicto XVI, quien asentía silenciosamente con la mirada.

Ciertamente, hay que honrar a las mujeres del mundo y abogar por una nueva era en la que ellas, en una relación de igualdad con los hombres, sean plenamente reconocidas en su condición humana y femenina. Pero también tenemos que reconocer de manera especial a aquellas mujeres nicaragüenses, que durante el último año, entre uno y otro Día de la Mujer, se han destacado hasta con sacrificios personales, físicos y emocionales, por sus notables acciones en favor de los demás, en beneficio de todos los nicaragüenses.

Nos referimos, por ejemplo, a Leonor Martínez, la joven activista de la sociedad civil a quien LA PRENSA nombró a fines del año pasado como la persona más destacada de 2009. Leonor Martínez fue vapuleada brutalmente el 22 de octubre del año pasado, por criminales partidarios del régimen orteguista que le fracturaron un brazo y amenazaron con asesinarla y reprimir a sus familiares, inclusive a su anciana abuela, como represalia por las actividades que ella realiza en organizaciones de la sociedad civil que defienden la libertad, los derechos humanos y la democracia en Nicaragua.

Nos referimos también a doña Violeta Barrios de Chamorro, quien el 25 de febrero recién pasado cumplió veinte años de haber sido elegida presidenta de Nicaragua. Doña Violeta es la primera mujer que ocupó tan alto cargo público en Nicaragua y Centroamérica, desde el cual, desafiando y venciendo innumerables y complejas dificultades, instauró la república democrática que soñó y por la que luchó y ofrendó su vida el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal; promovió —doña Violeta— la reconciliación nacional y dirigió la reconstrucción del país devastado por las dictaduras y la guerra civil. Ahora, retirada de la vida pública, recluida en su hogar y rodeada del cariño de sus familiares y de la nación agradecida, doña Violeta es víctima del ultraje de los enemigos de la libertad, la democracia y la dignidad humana. Pero ninguna infamia puede manchar la imagen de honestidad y patriotismo de doña Violeta, mucho menos viniendo de la canalla política criolla.

Y nos referimos igualmente a las numerosas mujeres dirigentes independientes y democráticas de la sociedad civil, que han levantado y mantienen en alto la bandera de la dignidad nacional, promueven la participación política ciudadana desde la sociedad, y en la debacle moral de la política partidista representan una gran esperanza para Nicaragua. Ellas son las precursoras de la nueva era de la mujer, pero también de los hombres y de toda la sociedad que aspira justamente a vivir en paz, gobernarse en democracia y progresar en libertad.

COMENTARIOS

  1. NICA MADE IN NICARAGUA
    Hace 17 años

    Felicidades a SCHARLETTE ALLEN MOSES la primera AFRICANA_NICARAGÜENSE que gana el cetro de Mis Nicaragua y feleicidades a NICARAGUA por mandar una AFRICANA a ese certamen, se acabaron las mujeres NICARAGÜENSES.

  2. CABEZÓN
    Hace 17 años

    La estrategia de más bajeza perpetrada por el Gobierno Ortega-Chamuko haber orquestrado el gane de una Blufileña para atraer más votos para el lado del FSLN

  3. León Valenzuela Largaespada
    Hace 17 años

    ¿Acaso no es injusto, violatorio y etcétera el hecho de negarle a las mujeres su justo Derecho a ser ministras de culto o sacerdotisas de nuestra Iglesia católica romana?. Sí, lo es., pero mas bla, bla, bla, que otra cosa.

  4. Silvia
    Hace 17 años

    Siempre los hombres buscando como utilizar la figura de la mujer para mantener el status quo. El papa tambien dijo que las mujeres no pueden acceder cargos de direccion. Entonces de que derechos estamos hablando? Segun el, no pueden haber mujeres presidentas, CEO, directoras, sacerdotas, obispas, etc.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí