Elida Rodríguez y ACAN- EFE
La Policía Nacional de Nicaragua informó ayer que en lo que va de 2009 ha desarticulado tres bandas internacionales de narcotraficantes, incluida una célula ligada al cártel mexicano del Golfo, y ha decomisado más de siete toneladas de cocaína.
La primera comisionada policial, Aminta Granera, dijo a periodistas que “la Policía Nacional se ha comprometido a no permitir que el narcotráfico ponga sus raíces en nuestro territorio y hemos logrado esta misión desarticulando a tres organizaciones incipientes” en lo que va de 2009.
Granera indicó que una de las células desarticuladas “pretendía crear el cártel (mexicano) del Golfo” en Nicaragua.
La jefa policial no dio más detalles sobre esas bandas, aunque insistió en que esos “golpes constituyen un avance significativo” en la lucha contra el narcotráfico, porque “hemos logrado desarticular su base social”.
Reiteró que la institución que dirige no ha permitido que el narcotráfico internacional instale “sus raíces” en este país y que se ha decomisado en 2009 unas siete toneladas de cocaína.
Señaló que en lo que va de 2009 la Policía ha realizado más de 2,000 operativos contra el narcotráfico y detenido a 2,200 personas vinculadas al crimen organizado, sin precisar el número de extranjeros.
Granera dijo que aún no capturan al supuesto narcotraficante colombiano Amauri Paudd Ruiz o “José Alberto Ruiz Cano”, presunto cabecilla de una célula que, junto a nativos locales a sueldo, dieron muerte a dos militares durante una emboscada en una comunidad indígena caribeña el pasado 8 de diciembre.
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“Tenemos información de inteligencia y cuando sea oportuno operaremos (contra el colombiano). El Caribe (nicaragüense) es un territorio inmenso, en el cual compartimos con el Ejército la zona para encontrarlo”, agregó, sin más.
El presunto narcotraficante colombiano Amauri Paudd Ruiz posee dos cédulas de identidad nicaragüense, en la que aparece como “José Alberto Ruiz Cano”, según la Policía.
Las autoridades mantienen detenido al peruano Antonio Gamboa Zúñiga, supuesto colaborador del colombiano Ruiz, y a otros 21 nicaragüenses sospechosos de haber participado en ese ataque armado contra tropas combinadas del Ejército y la Policía.

REINTEGRADOS
Granera brindó declaraciones ayer durante el acto de cierre del Plan de Intervención Comunitaria a Jóvenes que estaban en pandillas, en el Parque de Villa Progreso en Managua, donde dijo sentir admiración por el compromiso que habían adquirido los más de 400 jóvenes que estaban en el acto.
Con 25 años de edad, Wilber Antonio Jarquín ha vivido circunstancias difíciles, entre ellas ser uno más en las frías celdas de alguna estación policial y haber sido promotor de la violencia en las calles de Managua.
Desde los 13 años, el ambiente hostil y los sentimientos de inferioridad condujeron a Wilber a los brazos de las pandillas, donde encontró una familia y convirtió los callejones del barrio Israel Galeano en su hogar.
Los robos con intimidación se hicieron cuestión del día a día y el temor a golpear o matar a alguien desapareció. “La ley del más fuerte se cumple en las calles”, dijo este joven de pocas palabras mientras mostraba al reportero gráfico de LA PRENSA la cantidad de tatuajes que plasmó en su piel durante los años en que su nombre fue desplazado por el seudónimo “Chapas”.
La mirada y el tono de voz de Wilber expresan humildad, su vestimenta sencillez y a simple vista su rostro narra las historias de violencia que vivió durante los años dentro de las pandillas. “Las cicatrices no mienten, son marcas de dolor y del daño que le hice a mucha gente”, comentó este padre de dos infantes.
Desde hace un año el joven descubrió que aún tenía esperanzas de salir de las pandillas, gracias a un trabajo conjunto que ha realizado la Policía Nacional, los líderes comunitarios y los pastores de iglesias evangélicas en distintos barrios de Managua.
La transición no ha sido fácil, según Wilber, quien afirmó que la sensación de sentirse útil para la sociedad reemplaza cualquier sentimiento de prepotencia y autoridad en la calle. Él es parte del Programa Juntos Cambiamos de Actitud para Bienestar de la Familia y de la Comunidad.
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