CABLES COMBINADOS
Suiza teme que la prohibición de construir minaretes, aprobada el domingo en referéndum, deteriore sus relaciones comerciales y diplomáticas con el mundo musulmán, donde ayer se multiplicaron las denuncias de la “intolerancia” demostrada por los electores del país europeo.
La ministra suiza de Relaciones Exteriores, Micheline Calmy-Rey, se reunió en Berna con los embajadores de países musulmanes para “explicarles” el resultado de la consulta popular, después que varios protestaran tras conocerse los resultados del domingo.
En Indonesia, mayor país musulmán del mundo, la principal organización islámica denunció el “odio” y la “intolerancia” en Suiza, aunque apeló a “no reaccionar con excesos”.
El muftí de Egipto, Alí Gomaa, calificó el resultado de “insulto” a los musulmanes, y grupos religiosos paquistaníes lo consideraron como “islamofobia extrema”.
El alminar o minarete es el nombre con el que se conocen las torres de las mezquitas.
Por su parte, la relatora de la ONU sobre la libertad religiosa, Asma Jahangir, se unió ayer al coro de voces críticas y expresó su condena y preocupación.
“Tengo una profunda preocupación por las consecuencias negativas que pueda tener el resultado de esta votación sobre la libertad de religión o de convicción de los miembros de la comunidad musulmana en Suiza”, declaró Jahangir.
“En efecto, la prohibición de los minaretes se convierte en una restricción injustificada de la libertad de manifestar su religión, y constituye una discriminación evidente hacia los musulmanes de Suiza”, añadió.
EL VATICANO TAMBIÉN CONDENÓ PROHIBICIÓN
En tanto, el Vaticano condenó este lunes el resultado del referéndum suizo por considerarlo un ataque a la libertad religiosa.
“No veo cómo se puede impedir la libertad religiosa de una minoría o de un grupo de personas que quieren tener su propia iglesia”, declaró monseñor Antonio Maria Sveglio, presidente del Pontificio Consejo para los Migrantes.
ISLAM ES SEGUNDA RELIGIÓN
Suiza tiene unos 400,000 musulmanes sobre una población de 7.5 millones de habitantes, lo que significa que el islam es la segunda religión del país después del cristianismo, según las estadísticas oficiales.
En una inesperada y masiva votación, un 57.5 por ciento de los ciudadanos helvéticos decidió el domingo prohibir los minaretes.
Ginebra —un importante centro financiero en gestión de fortunas y uno de los destinos preferidos de los ricos turistas árabes— teme las consecuencias del referéndum, impulsado por la ultranacionalista Unión Demócrata del Centro (UDC, de derecha), el principal partido del Parlamento federal.
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