Los que apoyan a Zelaya

La crisis política de Honduras no es un problema que compete sólo a los hondureños. Tampoco es un tema más de preocupación intelectual y ocupación académica. Por el contrario, lo que está ocurriendo en el país vecino del Norte significa nada más y nada menos que la primera gran derrota del Alba en las Américas. De manera que el problema de Honduras es un eje fundamental de la lucha global por la defensa de la libertad y la democracia, por la contención de la poderosa ofensiva del viejo totalitarismo comunista que ahora se denomina “socialismo del siglo XXI”, la cual es financiada y por eso mismo liderada por Hugo Chávez.

En realidad, la batalla de Honduras trasciende los límites de las Américas. Eso explica el interés en este problema, por parte del Grupo de Estudios Estratégicos de España (GEES), una asociación privada e independiente sin interés lucrativo que está formada por académicos, investigadores, militares retirados y personas de profesiones liberales. Por su proclamado compromiso incondicional con la defensa de la libertad en cualquier parte del mundo, la GEES ha dado a conocer por medio de su página web (www.gees.org.es/) un ilustrador artículo sobre las fuerzas que apoyan al depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, y los sórdidos intereses detrás de la ruidosa campaña propagandística internacional por su restauración en el poder.

Una de las más grandes falsedades y manipulaciones “que circulan por el mundo a propósito del acoso chavista a Honduras —asegura el GEES—, es la del papel de la sociedad hondureña en esta supuesta ‘crisis’ institucional, que no es tal”. La verdad es que “en el Congreso de Honduras, el 96 por ciento de los elegidos por los ciudadanos está a favor de las medidas constitucionales aplicadas a Zelaya… Minoría ridícula que nos hace preguntarnos, ¿quién apoya, entonces, a Zelaya?”

“De las fuerzas políticas con representación parlamentaria —agrega el GEES— sólo le apoya Unificación Democrática (UD), que cuenta con 5 diputados de los 128. Es decir, un 3.9 por ciento de los representantes de la voluntad popular. UD, que nunca ha obtenido más de 30.000 votos, es el único aliado político de Zelaya en el Parlamento. Por eso es que, se aclara en el informe, Chávez y Zelaya tratan de deslegitimar al sistema democrático hondureño, calificándolo como ‘democracia burguesa, oligárquica etc’. Sus discursos son abiertamente bolcheviques: ni aceptan la democracia representativa ni lo disimulan. Quitan la legitimidad al Parlamento y se la dan a grupos extraparlamentarios y marginales, justo los que apoyan a Zelaya en la calle”.

En el ámbito extraparlamentario, agrega el artículo del GEES sobre Honduras, “Zelaya y Chávez se apoyan en el radicalismo antidemocrático y reaccionario del ‘Bloque Popular’, que es exactamente lo que su nombre da a entender. Formado por sólo unas 5,000 personas, tiene vínculos directos con Venezuela, con otros movimientos totalitarios en toda Hispanoamérica y hasta con las FARC (o sea la agrupación armada terrorista de Colombia). En segundo lugar, cuenta con el apoyo de los sindicatos ligados al sector público, que ya venían siendo utilizados por Zelaya para paralizar instituciones económicas y políticas antes, en la última parte de su plan desde el Gobierno. En tercer lugar, los sindicatos de educación, a los que Zelaya inyectó cantidades millonarias de dinero mientras era presidente para que apoyaran su golpe desde el interior, y que ahora se han convertido en la punta de lanza de los chavistas en Honduras. Los tres están bien organizados, y no sólo paralizan la educación sino que cortan carreteras e infraestructuras, organizan las protestas y empujan a los suyos a la frontera con Nicaragua”.

Es muy importante conocer la información veraz sobre la realidad hondureña, considerando que Hugo Chávez ha creado una poderosa maquinaria de propaganda que maneja y manipula la información de manera muy habilidosa, al grado de que sus mentiras son acogidas no sólo por la izquierda democrática sino también por medios de comunicación liberales y conservadores.

Chávez y sus secuaces han sabido aprovechar los modernos medios de comunicación masiva para potenciar la antigua máxima leninista de que las ideas, aunque sean mentiras, si logran prender en la conciencia de las masas se pueden convertir en una poderosa fuerza material. Por eso, refutar esas mentiras con la verdad es indispensable para contrarrestar la malévola fuerza material que pretende esclavizar a todas las naciones de las Américas.

Editorial
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