Integridad y consecuencia de la SIP

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) siempre ha sido íntegra en su actuación, fiel a sus principios y consecuente en la defensa de la libertad de expresión y de prensa, donde quiera que ésta sea violada, quien quiera que sea el violador e independientemente de la justificación o motivo de los atropellos. Y así lo ha vuelto a demostrar ahora, al condenar en un comunicado categórico “los actos de intimidación contra los equipos periodísticos de las cadenas venezolanas Telesur y Venezolana de Televisión (VTV) en Honduras, cuyos corresponsales abandonaron el país por falta de garantías a su seguridad personal; reiterando el llamado a las nuevas autoridades a respetar el pleno ejercicio a la libertad de prensa”.

En el comunicado que emitió el recién pasado martes 14 de julio, la SIP se refirió a lo ocurrido en Tegucigalpa, Honduras, el sábado 11 de julio en la noche, cuando “miembros de la policía fuertemente armados y con pasamontañas detuvieron a los equipos periodísticos de Telesur y VTV, y aunque al día siguiente los periodistas fueron liberados, se les mantuvo vigilados y se limitó su movilidad en la ciudad. El grupo de seis corresponsales, camarógrafos y técnicos de ambas emisoras, abandonó Honduras y se trasladó al vecino país de Nicaragua”.

En adición a ese comunicado, el presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, el periodista estadounidense Robert Rivard, reiteró la exigencia a las autoridades hondureñas de “que se garantice el derecho fundamental a la libertad de prensa y la seguridad de los periodistas locales y extranjeros que cumplen su labor de mantener informada a la población desde diferentes puntos de vista sobre un conflicto político de interés internacional”. Rivard, quien es periodista profesional y director del periódico norteamericano San Antonio Express, llamó al Gobierno de Honduras a “dejar de lado las restricciones a la actividad periodística y las actitudes intolerantes que, como en este caso, derivaron en la salida del país de comunicadores internacionales”.

Pero al mismo tiempo, la SIP denunció la hipocresía y el descaro de los presidentes de Venezuela y Nicaragua, Hugo Chávez y Daniel Ortega, respectivamente, quienes demagógicamente y con fines propagandísticos le exigieron condenar al Gobierno de Honduras por la violación a la libertad de prensa en el mencionado caso de Telesur y VTV, siendo ellos, Chávez y Ortega, reconocidos violadores de la libertad de expresión en sus propios países. “Nuestra institución —aseguró Robert Rivard en nombre de la SIP—, fiel a sus principios de defender la libertad de prensa, siempre lo ha hecho y lo hará a pesar de la tendencia ideológica de los gobiernos, sin importar si se trata de Honduras, de Nicaragua, Venezuela o cualquier otro país”. Y concluyó el directivo de la SIP señalando que: “La intolerancia hacia los medios y periodistas que hemos visto en los últimos días en Honduras ha existido por mucho tiempo bajo las administraciones de Chávez y Ortega en sus propios países. Si ellos quisieran defender la libertad de expresión pueden empezar por hacerlo en sus casas”.

En realidad, si fuera cierto que a Daniel Ortega le preocupa que se viole el derecho de los periodistas a informar, y si reconoce y respeta él mismo la libertad de prensa, debería comenzar por devolverle al periodista Santiago Aburto la frecuencia de Radio La Ley, de Sébaco, así como también los equipos de transmisión que le fueron ilegalmente confiscados. Debería poner fin al embargo informativo de su gobierno contra los medios de comunicación independientes. Debería cesar sus ataques malévolos, intolerantes y llenos de odio contra los periodistas que no son oficialistas. Debería ordenar a sus subordinados en el Gobierno que distribuyan conforme a derecho las pautas publicitarias gubernamentales. Debería cumplir y hacer que sus funcionarios cumplan la Ley de Acceso a la Información Pública.

La SIP y los periódicos independientes y los periodistas libres que la integramos, somos congruentes en nuestra actitud con los principios de libertad de prensa e información que predicamos y defendemos donde quiera que sea, incluso a favor de periodistas y medios que por servir a déspotas como Hugo Chávez y Daniel Ortega actúan ellos mismos como enemigos de la libertad de prensa. Y por supuesto que no son los dictadores de tragedia ni los dictadorzuelos de circo quienes nos pueden dar lecciones de derecho y de práctica de la libertad de expresión y de prensa.

Editorial
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