Recurrente historia del San Juan

“Si tuviéramos un régimen de proyecciones históricas y sociales en las verdaderas raíces de nuestra nacionalidad, no pasaríamos vergüenzas como ésta que estamos pasando”, escribió el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal en un memorable editorial titulado: “Pongámonos de pie. El río San Juan, Canal y Canalización”, el cual fue publicado en LA PRENSA del viernes 16 de mayo de 1969. Se refería el doctor Chamorro a la noticia de que el Gobierno de Nicaragua estaba dispuesto a apoyar una iniciativa costarricense, de pedir ayuda a Estados Unidos para canalizar el río San Juan; y advertía que “no pueden nuestros hermanos costarricenses pedir la canalización del río San Juan, que no es de ellos, y sobre el cual Nicaragua ejerce y debe seguir ejerciendo ‘plena soberanía y sumo imperio’, como que es parte integrante del territorio nacional, y por lo tanto patrimonio exclusivo de los nicaragüenses”.

En otro editorial sobre el recurrente problema del río San Juan y la defensa de la soberanía nacional de Nicaragua sobre dicho cauce fluvial, publicado en LA PRENSA del miércoles 22 de mayo de 1968 bajo el título “Los ticos repitieron el error de Somoza”, el doctor Chamorro Cardenal recordó que el general Anastasio Somoza Debayle, en su discurso de toma de posesión presidencial del 1 de mayo de 1967 —después que “ganó” la elección fraudulenta del 5 de febrero de ese mismo año—, aseguró que “podía el río San Juan convertirse en algo así como el San Lorenzo (fronterizo de Canadá y Estados Unidos)”. Y advirtió el inolvidable director de LA PRENSA que debajo de esas palabras “debe de haber alguna idea inconfesable o por lo menos es justo sospechar que la haya, en virtud de las últimas pretensiones costarricenses, coincidentes con aquel equivocado pensamiento”.

Es oportuno recordar aquellas advertencias del doctor Chamorro Cardenal, ahora que el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya ante la demanda de Costa Rica contra Nicaragua, ha cerrado un nuevo capítulo —aunque seguramente no le pone fin— de la historia de esas disputas por el río San Juan entre ambos países vecinos. Sin duda que Costa Rica ha salido ganando con esta sentencia de La Haya, que reconoce —como no podía ser de otra manera— la “plena soberanía de Nicaragua sobre el río San Juan”, pero sustituye el sentido del derecho que tienen los costarricenses de navegar por dicho río con objetos de comercio, como fue establecido en el Tratado Jerez-Cañas de 1858, con el de “navegar con propósitos de comercio”, “incluido el transporte de pasajeros”, e “incluido el transporte de turistas”, que se ha decidido en esta sentencia inapelable y de ineludible cumplimiento.

Ahora bien, este cambio de sentido del derecho costarricense de navegación sobre el río San Juan no se debe únicamente a la evolución del derecho internacional y de las formas de comercio, que se ha operado desde 1858 hasta hoy. Tampoco se debe sólo a la costumbre de la Corte Internacional de Justicia, de dar algo a cada parte litigante y tratar de quedar bien con todos. El triunfo de Costa Rica hay que atribuirlo a que la defensa de Nicaragua ante la demanda costarricense, desde que la asumió el gobierno de Daniel Ortega, fue floja y contradictoria, debido en parte a la incapacidad y el sectarismo político gubernamental, pero también a la concepción irresponsable de internacionalismo socialista o bolivariano que impregna la política internacional y de fronteras del orteguismo.

Pero lo hecho consumado está y ahora no queda más que poner fin a la disputa sobre el derecho tico de navegación en el río San Juan, de acuerdo con el fallo de la Corte Internacional de Justicia. No obstante, hay que estar prevenidos ante cualquier otra demanda costarricense que se pueda plantear en el futuro, y frente una nueva claudicación de los gobernantes nicaragüenses como consecuencia de ideas o intereses inconfesables, como lo alertaba el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Y sobre todoes preciso seguir luchando para que haya gobernantes que defiendan realmente la soberanía nacional, que realicen obras materiales, como lo demandó el doctor Chamorro en su editorial “Lo nacional no es multinacional”, publicado el viernes 23 de mayo de 1969, para rescatar del olvido la frontera sur de Nicaragua, aunque “solamente quienes pertenecemos a la orden de los ‘predicadores en el desierto’ repetimos estas cosas día y noche, mientras nuestra pobre Patria va siendo cercenada y empobrecida por sus cuatro costados”.

Editorial
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