La creación es cosa de diosas

Dedicado a mi madre Thelma Aguilar En el principio sólo era, el silencio de su nerviosa figura. Etérea y escurridiza diosa, creando ocho mundos en un día, provocó la ira de Dios, quien montando en cólera, los redujo a siete. Yo, su tercer mundo, desesperado por mejores tiempos, recuerda: su sangre, recorriendo mis hoy arterioscleróticos […]

  • Dedicado a mi madre Thelma Aguilar

En el principio sólo era,

el silencio de su nerviosa figura.

Etérea y escurridiza diosa,

creando ocho mundos en un día,

provocó la ira de Dios,

quien montando en cólera, los redujo a siete.

Yo, su tercer mundo,

desesperado por mejores tiempos, recuerda:

su sangre, recorriendo mis hoy arterioscleróticos ríos,

sus hormonas, erizando huracanes en mis grises cielos,

sus carnes, poblando de pasajeros sonámbulos, mis desolados valles;

sus nervios, sacudiendo en espasmos catalépticos, mi gastada geografía.

Yo, su tercer mundo,

desesperado por mejores tiempos, exorcizando voy

de políticos y religiosos mi miseria,

y en aquelarres nocturnos rindo culto,

a la etérea y escurridiza diosa,

que indetenible sigue el curso milenario de los siglos.

La Prensa Literaria

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