Impacto de la declaración europea

El 18 de diciembre, el Parlamento Europeo emitió una declaración sobre Nicaragua en la que aborda el reciente proceso electoral municipal y diversos aspectos de la vida nacional, especialmente los vinculados con la democracia, los derechos humanos y la libertad.

El Parlamento Europeo es la única institución de la Unión Europea (UE) que es electa de forma directa. Los diputados representan a los 492 millones de ciudadanos de los 27 Estados miembros. Esto significa el segundo electorado democrático más grande del mundo, después de la India

El Parlamento y el Consejo de la Unión conforman las principales autoridades de la UE. Es considerado como la primera institución de la UE. Entre sus principales funciones está la preparación de las leyes que afectan a todos los ciudadanos y la aprobación del presupuesto.

En su declaración sobre Nicaragua, el Parlamento Europeo analiza y considera las principales legislaciones universales sobre los Derechos humanos, los derechos civiles y políticos de los ciudadanos, el diálogo político y la cooperación entre la UE y Centroamérica, los informes emitidos por el Equipo de Expertos de la UE sobre las elecciones municipales y las declaraciones de la Comisaria de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner. También considera los ataques y hostigamientos a las organizaciones de Derechos Humanos, a los periodistas y medios de comunicación, y culmina con afirmaciones trascendentales.

Vale la pena señalar textualmente parte del comunicado en la parte que: “Lamenta profundamente el modo en que se ha conducido el proceso electoral de los comicios locales del 9 de noviembre del 2008 y considera que sus resultados carecen de legitimidad democrática alguna”.

Esta Declaración es la primera en la historia de las relaciones entre la Unión Europea y Nicaragua en donde de forma clara el Parlamento Europeo cuestiona el actuar del Gobierno. Más graves aún son los acuerdos siguientes: “Pide a los Estados miembros de la UE que incluyan la situación de Nicaragua en el orden del día en las reuniones con las autoridades nicaragüenses, tanto a nivel bilateral como multilateral”, y además acuerda llevar el tema a diferentes instancias como la OEA, el Parlamento Centroamericano, etc.

El fraude electoral del orteguismo ha alcanzado repercusiones mundiales. Otra vez Nicaragua es noticia internacional, lamentablemente para señalar una actuación vil, antidemocrática y fuera de las normas internacionales. El orteguismo no midió las consecuencias de pervertir las instituciones y los instrumentos de la democracia.

Respecto a la democracia y la libertad, el presidente Ortega se ha colocado en un enfrentamiento frontal contra los Estados Unidos y la Unión Europea. Este accionar disparatado, llevó a que los presidentes latinoamericanos le negaran su apoyo político en la reciente Cumbre de Brasil. El orteguismo por primera vez en su historia está aislado a nivel mundial. Lamentablemente eso significa menos ayuda, menos colaboración y menos inversiones y todos los nicaragüenses deberán pagar las consecuencias de la irresponsabilidad del presidente Ortega.

La crisis afectará a todos, pero golpeará con más fuerza a los más pobres. Esta crisis tiene una salida justa y democrática. En cada municipio en donde la Alianza PLC ha impugnado los resultados se deben revisar las actas electorales, los votos y especialmente los votos anulados. Y en fin de cuentas se deben repetir las elecciones, ahora supervisadas y avaladas por los observadores nacionales e internacionales independientes y confiables.

Si el presidente Ortega no rectifica ahora, estará cavando su sepultura política y condenando al país a la búsqueda de alternativas de solución dolorosas e impredecibles. El orteguismo está haciendo una lectura equivocada de la historia. Pensar que la experiencia del dictador Fidel Castro se puede repetir en Nicaragua, es no entender que los tiempos han cambiado. Que Nicaragua no es una isla, sino parte de la comunidad centroamericana, que este pueblo sabe lo que es derrotar a los tiranos.

Hace apenas 25 años este pueblo se alzó en armas contra la dictadura del gobierno orteguista, y en 1990 vio coronada su lucha con el triunfo electoral de doña Violeta Chamorro y la UNO.

Olvida el orteguismo que aquí hay múltiples intereses económicos nacionales e internacionales que requieren paz, estabilidad y progreso y que van a luchar junto al pueblo de Nicaragua para lograrlo. El Presidente tiene la penúltima palabra, por que la última la tiene el pueblo nicaragüense.

Editorial
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