Cartas al Director

Cartas al Director Iglesia “La Iglesia es la caricia del amor de Dios al mundo”. Tiempos de Cuaresma Año con año los sacerdotes y pastores de las iglesias siempre recuerdan a la feligresía que la Cuaresma es más que una tradición de la Cristianidad, y que requiere que cada uno de los miembros de la […]

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Iglesia

“La Iglesia es la caricia del amor de Dios al mundo”.

Tiempos de Cuaresma

Año con año los sacerdotes y pastores de las iglesias siempre recuerdan a la feligresía que la Cuaresma es más que una tradición de la Cristianidad, y que requiere que cada uno de los miembros de la Iglesia de Cristo en verdad retome las enseñanzas del Divino Maestro. Sin embargo, año con año la participación de los parroquianos en las diferentes actividades litúrgicas es más limitada, máxime al ver la descomunal propaganda de los diferentes medios de comunicación nacional ofertando productos para el consumismo de la temporada, al igual que viajes a los diferentes balnearios y centros de recreación tanto del interior como del exterior de nuestro país.

A la par de esta realidad las instituciones como el Minsa, Policía Nacional, Cruz Roja, Cuerpo de Bomberos, etc., envían diferentes mensajes de precaución a todos los ciudadanos y ciudadanas que en esta temporada se desplazan a los diferentes destinos del país, con la única finalidad de evitar mayores tragedias que enlutan a las familias nicaragüenses, pero la realidad que vemos año con año es que siempre la imprudencia deja luto y dolor a muchas familias que no logran tomar las precauciones correspondientes que en estos días son divulgadas por los medios de comunicación social del país. Se requiere ser responsable con uno mismo, con su familia y la sociedad, de tal forma que podamos disminuir tanto dolor en estos días de Cuaresma, claro lo mejor y más recomendable es que estos días se los dediquemos a la meditación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, o sea que todos le demos el mejor significado a la Cuaresma.

Andrés Mendoza Bravo

Días Santos

Desde niño mi madre, Amanda Núñez Cerda (q.e.p.d.) me inculcó que en los días santos, especialmente el Viernes Santo no se podía escupir en el suelo, correr, comer carne roja, encender el fuego, hablar malas palabras, tomar licor, no andar en vehículos porque pisoteabas al Señor, pues era una ofensa grave porque Jesucristo estaba en el suelo, hacerlo era pecado y podía ser castigado.

En algunas ocasiones que dialogué con la abuela moderna, oriunda de Masaya, Alicia Castillo Peña, de 85 años, me comentó que el Viernes Santo los padres de familia por donde pasaba el Viacrucis los enviaban con un guacal de jícara lleno de flores y lo entregaban a ciertos dueños de casas y cuando estaban regadas en la calle las flores que contenía el guacal, se los llenaban de chicha de maíz o jengibre, y el Sábado de Gloria, cuando se cantaba Gloria los padres de familia enviaban a sus hijos al patio de cada casa a cavar el suelo y sacar carbón, si encontraban bien, si no, ni modo.

En la actualidad estas tradiciones, entre otras…, en Masaya han desaparecido. Vivimos tiempos modernos, de irrespeto, violencia, pérdida de valores morales, etc., sin embargo, existen muchísimas personas que conservan la religiosidad a los días santos, pero no sus tradiciones. Desde hace muchos años algunas personas de todas las ideologías han tergiversado que la Semana Santa es un símbolo iglesiero. Lo que no han entendido es que el acontecimiento de la venida de Jesús a la Tierra es el mejor de todos los tiempos, y lo más trascendental que ha ocurrido a la humanidad para fijar la recta salvífica del Padre-Dios.

Jesús nos orientó en su ministerio a integrar una nueva sociedad donde todos seremos hermanos y animar la fe para ser constructores de esperanza con la seguridad de rehabilitarnos para el presente y futuro, y en fin muchas cosas más que nos dejó legado. (Ver Lucas 9:23-25)

Bayardo Quinto Núñez

Grilleros

Cada Domingo de Ramos es común ver a la feligresía católica colmar templos por encima de lo común. Ese anual domingo definitivamente es un día especial para todo cristiano que quiere estar presente y jubilosamente saludar la imagen del Jesús triunfante, de ese cariñosamente llamado Chú del Triunfo, que montado en una burrita y sin arma alguna vez fue capaz de hacer temblar y tambalear al poderoso imperio romano junto al también poderoso sanedrín judío, celebración ésta que se evoca a lo largo de 24 horas en casi todo meridiano y paralelo del globo terráqueo.

En nuestra Patria Nicaragua ese anual escenario religioso también se cumple, sin embargo, también cada lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado o domingo sin ser de Ramos a mí me parecen serlos, es cuando veo a esos niños y niñas que cariñosa y/o despectivamente llamamos grilleros y grilleras, que vemos a toda hora en casi todo espacio urbano capitalino sea éste privado, público, peatonal y vial, niñas y niños que nos ofrecen una doblada figurilla cual grillo, rosa y más en cocogami —palma de coco tierno, cual japonés origami— en su mano derecha, mientras con la izquierda nos agitan cual Domingo de Ramos las lisas hojas de coco a cambio de un córdoba, de un —lo que sea su voluntad— ante nuestro desinterés o un —se lo regalo— ante nuestra indiferencia, mientras el silencio parece concluir la frase… a ver si se le conmueve el corazón.

Sería bueno que todos los días fueran de Ramos, pues la alegría del triunfo del Cristo se reflejaría más en toda la comunidad católica, apostólica romano-nicaragüense, y que los grilleros y las grilleras se dedicaran por completo a estudiar sin tener que deambular por la ciudad a cambio de un grillo por un córdoba. También sería bueno que algún funcionario estatal hablara con el representante cultural de la embajada nipona en Nicaragua, para convenir analizar potencialidad cultural del naciente cocogami desde el cultural, milenario y cada vez más desarrollado origami, pues ya son varias decenas de bellos modelos los que desde esos infantiles cerebros y manos han surgido sin que alguien se interese por ellos.

Edwin Mauricio Mejía Baltodano

Padre Odorico

Este sábado 22 de marzo se cumplen 18 años de la partida física del querido padre Odorico D'Andrea. Con este motivo ienen a mi mente tantos recuerdos suyos, pero voy a referirme al tipo de camioneta que él usaba, por supuesto, una vez que logró que se abriera la carretera entre Jinotega y nuestro pueblo, San Rafael del Norte, porque antes, caminaba a paso rápido, entre galope y trote en un hermoso caballo moro azul, y detrás varios fieles acompañándole.

Lo recuerdo como hoy, vestido siempre de sotana, pero a veces con capote y con sombrero cumbo, robusto, fuerte y sonriente. Comenzaba a aprender el español, con marcado acento italiano. Se abría brecha en una cultura muy diferente a la europea, entre las comunidades de nuestra humilde y sencilla. Teníamos carretera a pesar de la negativa de aquel diputado que le dijo al padre y a los notables de San Rafael que lo acompañaron a gestionar en Jinotega: “¡Para qué quiere carretera San Rafael si sólo se produce una carga de dulce y una carga de ocote, con dos mulas tiene!”

Cómo no recordar aquella camioneta verde Land Rover de tina, cargada de materiales de construcción y/o de gente a la que él jamás dejaba en el camino, aunque viniera haciendo verdaderos milagros para subir las aún hoy difíciles cuestas de San Marcos, de El Espino y de Suní. Es digno recordar la anécdota de cuando se le “ponchó” una llanta y no teniendo la de repuesto la hizo desarmar y llenar de paste recogido de los árboles y así terminó su recorrido hasta San Rafael. Pero más fresca está en mi memoria su última camioneta, la Toyota Land Cruiser de tina, color café como el de su sotana, la que tenía en sus puertas, pintadas entrecruzadas las manos derechas, la de Cristo y la de San Francisco de Asís. También camioneta de doble transmisión, de trabajo, nada de lujo, siempre cargada, sin permiso para descansar.

Hace unos años la vi pasar por una calle de Jinotega, posiblemente en poder de un finquero, no sé ni de dónde me dio una nostalgia y pensé: debería de estar guardada en San Rafael como una reliquia. Sus camionetas viajaron con usted siempre repletas de carga o de gratuitos pasajeros. Con los vidrios claros y bajos, a la vista del pueblo, sin nada que esconder. Lo condujeron por las carreteras que usted mismo abrió y que nos dejó como indeleble huella de su permanente esfuerzo. Lo trasladaron del pasado al presente y al futuro. Con ellas el padre Odorico se abrió paso hacia la gloria.

Alberto Rivera Monzón

Depósitos de basura

Felicito al arquitecto Fernando López Gutiérrez por su artículo titulado “Salvar o contaminar el Cocibolca”, pero me da la sensación que siempre caemos en el mismo mal: “esperar que otros nos solucionen los problemas que los nicaragüenses mismos creamos”.

Con esto quiero decir, que aunque bien es cierto que son las alcaldías municipales las que tienen que garantizar que existen los lugares adecuados para el depósito de la basura, su recolección, etc., también es muy cierto que es la población misma la que debe de comprender de una vez por todas que la creación y manejo de los desechos sólidos y líquidos comienza por casa, empresa, etc.

César Augusto Mora Castillo

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