- Cartas al Director
Viajar
Viajar sólo sirve para amar más nuestro rincón natal.
San Juan del Sur
Me parece que son muy buenas todas las medidas que se están disponiendo para garantizar el orden en el puerto-balneario de San Juan del Sur. Pero son para cuando los visitantes ya estén allí. No se dice lo más importante, o sea que cómo está la carretera que conduce de la vía Panamericana a la ciudad de San Juan del Sur.
Tengo entendido que el pavimento ya no existe en esa carretera y el viaje es una tortura para los que intentan llegar. De manera que sería bueno que LA PRENSA ampliara esa información para beneficio de los interesados, antes de que “nos embarquemos”.
Efraím Lugo Céspedes
Petróleo de Venezuela
Todo el que compra el combustible hoy paga el ciento por ciento de su precio. A Albanisa se le paga el ciento por ciento de la factura. Si de ese ciento por ciento sólo paga el 50 por ciento a PDVSA, Albanisa es una empresa privada de sociedad anónima, ¿en qué momento y quién paga el otro 50 por ciento?
Si nos dicen que es un negocio privado, está bien. Los que están metidos en este negocio son los que finalmente responderán ante la población venezolana, cuando esta les exija el pago de ese dinero.
Si es ayuda, igual está bien. Estamos recibiendo ayuda de un pueblo que no tiene ni qué comer, sólo por capricho de su gobernante que prefiere regalar lo que su gente necesita.
Marlon Palacios Otero
Albanisa
¿En qué beneficia Albanisa a Nicaragua? Los precios de venta del litro de derivados del petróleo en las gasolineras nacionales son los mismos que los del mercado internacional.
Naturalmente que estas operaciones generan grandes utilidades, pero son para los dos grupos de privilegiados: los accionistas de Albanisa, Chávez con su entorno político y familiar con el 60 por ciento, mientras que a lo interno de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra y asociados con el 40 por ciento. ¿Quién pagará esta deuda a Venezuela?
Mientras estas turbias operaciones, las cuales ya están siendo cuestionadas en El Salvador, no sean controladas por la Asamblea Nacional y la Dirección de Crédito Público del Ministerio de Hacienda, el deudor será siempre el Estado de Nicaragua.
Edmundo A. Porta A.
Ayer y hoy
Mucho se ha hablado de lo bueno que marchó la economía de Nicaragua en tiempo de la dictadura de los Somoza y de lo mal que lo hizo durante la dictadura de los sandinistas.
Ambas dictaduras cometieron atrocidades económicas, sociales y políticas, esgrimiendo la necesidad de resguardar la paz, el orden y la justicia. Pero en tiempos de la dictadura somocista se vivió con mayor solvencia económica con muy poca industria nacional. En tiempos de la dictadura sandinista la economía fue colapsada a partir de la inseguridad, para los productores y la errada concepción de cómo hacer el desarrollo económico y al haberse quedado con el discursito de la lucha de clases y de querer desaparecer la pobreza del país intimidando a los que se arriesgan a invertir y a perderlo todo por cualquier causa. Ganamos conciencia y mayor espacio como seres políticos y no me arrepiento de haber formado parte del 90 por ciento de nicaragüenses que apoyamos la gesta revolucionaria para sacar del poder a los Somoza, pero nos faltó decisión para perfeccionar la toma del poder.
La dictadura de los Somoza fue mayormente cuestionada por la población a partir de que la gasolina pasó de 0.5 dólares el galón en 1970-1972 hasta llegar a cerca de dos dólares en 1979. Subió el costo de los frijoles, el pasaje de los buses y todo lo demás y los estudiantes y sindicatos protestaron por estas alzas, que no dependían de los Somoza sino del incremento de los costos de producción a partir de la subida del precio del petróleo. Con el ascenso de Daniel Ortega al poder y la dominación de la dictadura sandinista, el petróleo volvió a subir y con mayor fuerza y paralelamente se nos cayó el mercado del algodón, un cultivo que generaba empleo para 200,000 y más nicaragüenses, salvadoreños y hondureños.
Hoy el petróleo sigue subiendo y el galón de gasolina cuesta poco más de cuatro dólares y con ello suben los precios de todo lo que se mueve y se produce utilizando energía. No depende del Gobierno esta subida de precios ni disponemos de una industria que nos permita redistribuir estos mayores costos a nivel internacional, sin embargo, se hace muy mal al apoyar y seguir a don Hugo Chávez, el presidente saliente de la OPEP, quien abiertamente ha impulsado el alza de los precios del petróleo. Con el etanol de maíz sólo se incrementa el precio del maíz y es más fácil de contrarrestar.
Julián Mercedes Huertas
Vida presidencial
“Al que madruga Dios lo ayuda”, asegura un dicho muy popular. Pero el presidente Daniel Ortega la mayoría de actos importantes los hace de noche. Eso es como de mala vibra o negativo, pues sólo las cosas malignas suceden de noche.
Sugiero al Presidente que haga mas actos públicos de día, como ha sido lo normal en los últimos gobiernos, pues no creo que sea tan grave para su salud esta forma. De no ser así y su salud se vea mal por su trabajo como Presidente debería considerar cambiar de profesión.
He notado que el Presidente ni siquiera sale de su casa para ir a trabajar, pues la convirtió en su oficina de trabajo, evitando así levantarse temprano, marcar reloj, pagar pasajes que por cierto están carísimos. Él tiene a su mujer y familia al lado. A muchos nos gustaría trabajar en esas condiciones y no tener que dejar el país para mendigar un trabajo en el extranjero.
Carlos Ernesto López Martínez
Traslado de maestros
Soy profesora de primaria y trabajé por más de 40 años. De 1980 a la fecha he observado cómo se viola el reglamento general de las escuelas primarias, cambiando a maestros a gusto y antojo del ministro de turno. Del capítulo III de dicho reglamento, que habla del traslado, transcribo literalmente lo que dice el arto. 92: El Ministerio podrá ordenar el traslado del maestro o del director de una escuela a otra, en los siguientes casos: a) A petición del interesado, por inclemencia del clima, por estar muy lejos del hogar o por necesidades de educación de los hijos. Estas solicitudes de traslado podrán ser presentadas únicamente por quienes hubieren trabajado por lo menos durante tres años en la misma escuela. b). Por convenir al buen servicio, y por salud quebrantada del maestro, a petición razonable del director o del inspector (hoy delegado departamental o municipal). Y, c) Por permuta voluntaria de puestos, en igualdad de título y eficiencia profesional, a juicio de las autoridades.
En los casos de los incisos a y b, las autoridades respectivas velarán porque el traslado no perjudique a los niños, no se introduzca un mal ejemplo en la otra escuela, ni resulte perjudicando sin motivo alguno al maestro escogido para reemplazarlo. Sin embargo, he observado que, sin motivo alguno, en la mayoría de los casos cambian a un director y lo mandan a impartir clases, o sea de “cura a sacristán”, y lo cambian casi siempre por maestros sin experiencia, sólo porque no están afiliados al partido de turno, olvidándose que la educación es apolítica.
Lamento que los sindicatos, que deberían defender a los maestros, no tomen cartas en el asunto, especialmente ANDEN. Gracias a Dios, cuando estuve activa nunca se nos preguntó a qué partido político estábamos afiliados, y se respetaba en todo su contenido el Reglamento General de las Escuelas Primarias. Por eso mi carrera magisterial la desempeñé en una sola escuela, por más de 25 años, hasta que fui reubicada en el área de biblioteca por motivo de enfermedad crónica respiratoria.
Argentina Vega Bolaños
Aclaración
Suiza
Un lector de LA PRENSA nos escribe desde Suiza para aclarar un dato escrito por don Fabio Gadea Mantilla en su artículo de este martes: Monumento a la inutilidad, en el que dice que “Suiza es una pequeña nación sin ejército”.
Suiza, explica el lector, “no es ni ha sido nunca una nación sin ejército. En Suiza existe el servicio militar obligatorio, tiene un armamento de lo más moderno y dispone hasta de Marina militar (considerando que es un país sin costas marítimas). Suiza es un país neutral, lo que es completamente distinto”.
Agradecemos su aclaración.
El Editor