- Después de los primeros dos meses de temporada, Lourdes Gourriel ha sido un acierto para los Indios del Bóer, el equipo que se ha convertido en uno de los principales animadores en la Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional. En esta entrevista, Gourriel pasa revista a esta experiencia con el Bóer y explica cómo es que ha logrado el éxito
Lourdes Gourriel, manager de los Indios del Bóer
Cuando Lourdes Gourriel aterrizó en Nicaragua, lo primero que dijo fue: vengo a ganar. Esa es la única doctrina que conozco sobre este juego.
Y desde aquel momento, se ha dedicado a respaldar sus palabras con hechos, al extremo de mantener a los Indios del Bóer en la cima, en la actual edición de la Liga Profesional.
El otrora destructivo bateador del equipo de Cuba, experto en decidir partidos cargados de dramatismo y angustiante asfixia, ha tenido una exitosa transición del juego amateur al rentado que se juega en nuestro país.
“Hay algunas diferencias significativas, pero nada traumáticas. De todas formas, estoy conforme con los resultados y esperamos terminar esta tarea”, dice el mentor a LA PRENSA.
Su tarea estará concluida cuando atrape el título de la liga, pero para ello el Bóer necesita seguir halando en la misma dirección, un asunto en el que Gourriel ha puesto todo su empeño.
“Si no hay unidad, es imposible el triunfo. En este equipo, esa ha sido la clave, que nos hayamos comprometido todos con el deseo de ganar. Yo sólo espero que sigamos así”, señala el timonel de la tribu.
Gourriel es toda una institución en Cuba y en el espectro del beisbol internacional. Durante 20 Series Nacionales en su país, resumió un promedio de .323 puntos, con 2026 hits, 247 jonrones y 1077 remolques.
En la selección cubana, brilló en la época de Luis Giraldo Casanova, Antonio Muñoz y Víctor Mesa, y aún conservó pólvora para tronar junto a Omar Linares, Orestes Kindelán y Antonio Pacheco, en la etapa dorada del beisbol de la isla.
Sin embargo, a diferencia de otros ex peloteros, Gourriel hace alusión a su carrera sólo cuando es consultado al respecto. Y en su labor como mentor, enfatiza mucho en el coraje y la combatividad de sus equipos.
-Dos meses después de estar con el Bóer, ¿qué tal ha sido la experiencia?
Ha sido una gran experiencia. Los resultados han sido satisfactorios. Hemos ganado más de lo que hemos perdido. Yo estoy contento porque yo no tenía experiencia en el beisbol profesional, pero la adaptación ha sido bastante rápida.
-¿Y existen diferencias muy marcadas entre aficionados y profesionales?
Sí las hay, pero sobre todo de forma. Es decir, el juego es el mismo, pero los peloteros tienen diversas procedencias, diversos caracteres y diferencias culturales. Y la gran tarea de uno, es mantenerlos a todos en un solo bloque, unidos, como una familia. En el beisbol amateur por lo general todos los jugadores más o menos son del mismo sitio, están sujetos a un estilo de trabajo un poco más rígido. Aquí tienes que ser más flexible, pero siempre preservando la disciplina.
-Hace unos días, Joe Girardi, manager de los Yanquis, decía que lo más difícil de dirigir es antes del juego…
Así es. Una gran parte del éxito se define antes que el juego inicie. Es decir, se define por la actitud del equipo y su situación a lo interno. Es difícil ganar cuando un colectivo está dividido. Una vez que el juego inicia, cada quien sabe su función.
-El Bóer ha sido el club más estable de la liga, ¿cuál ha sido la clave?
El equilibrio que tenemos en todas las áreas. Al inicio del torneo, fue el pitcheo el que nos sostuvo arriba, al igual que la defensa. Luego el bateo despertó y se vio el balance que hay en el equipo. Este es un club que puede correr, que puede botar la bola y que tiene buen pitcheo. Yo creo que vamos a ser capaces de ir largo en este campeonato.
-¿Qué tan distante ve al Bóer del resto de rivales en la liga?
No hay mayor diferencia. Cuando vine me dijeron que el Bóer era un buen club, y lo es, pero me dijeron que los otros equipos no estarían tan bien, y eso no es cierto. En la liga hay mucha calidad. Esta liga no está fácil para nadie y nosotros mismos tenemos que estar conscientes de que jamás podemos confiarnos. Tenemos que ir con cuidado.
-¿Cómo ha sido la relación con los coaches nicaragüenses en el equipo?
Excelente. Todos han colaborado para que ganemos. Estoy muy agradecido de la colaboración de Julio Sánchez, Julio Mairena, Sandy Moreno, Franklin López y José Luis Quiroz, lo mismo que de Carlos Hernández. En este equipo, hay un solo bloque hasta con el cargabates, al extremo que cuando me toque viajar a Cuba, sé que los voy a extrañar. Han sido muy especiales conmigo y eso ha sido decisivo para el éxito del equipo. De vez en cuando habrá un problema, pero eso ocurre hasta en las familias, ¿no es así?
-¿Hay en el Bóer algún jugador determinante en particular?
No. Aquí todos son importantes y prueba de ello es cómo el equipo ha ganado en ocasiones con jonrones y en otros momentos corriendo bien las bases. A veces se ha ganado a base de pitcheo, pero como he dicho, la clave es la unidad en el equipo y su compromiso de ganar. Yo te puedo decir con seguridad, que no hay en el Bóer un solo jugador sin deseos de ganar. Incluso, esos muchachos que están en la banca como Marlon Abea o Reymundo Leytón, y otros que los pongo y los saco, también quieren salir a ayudar a ganar.
-¿Pero hay algunas figuras que ayuda a cohesionar el conjunto?
Claro. Raúl Marval, el capitán del equipo, es uno de ellos. Siempre está colaborando para que el equipo se mantenga unido y hagamos bien el trabajo que corresponde.
-¿Y entre los jugadores nacionales del Bóer, quiénes llaman su atención?
Jorge Luis Avellán es uno de ellos. Es tremendo bateador y un jugador muy disciplinado. Jimmy González también es una gran figura. Hay otros jóvenes que a veces no juegan todos los días, pero son también muy importantes en este equipo. Y entre los lanzadores hay que mencionar a Wílber Bucardo, es un gran prospecto y tiene un futuro enorme, lo mismo que Víctor Duarte, que es también joven.
-De los otros equipos, ¿qué nombres se ha grabado hasta ahora en su mente?
Aún no los conozco a todos y quizá los nombres no les recuerde en este momento, pero por ejemplo, Ofilio Castro es un señor jugador. Se ve que va en ascenso en su nivel, lo mismo que Ronald Garth, la segunda base del León y muchos otros que me hacen creer que el beisbol nicaragüense atraviesa una importante etapa, pero sigue siendo esencial no descuidar las bases, el beisbol menor, para que llegue un momento en el que la mayor presencia en la liga, sea de nacionales y los extranjeros vengan sólo a complementar los equipos.
-¿Cómo valora su relación con el periodismo nacional?
Creo que ha sido buena, nos hemos respetado y eso ha permitido que todo marche bien. Hay ocasiones en las que se han hecho críticas que no ayudan a mejorar, quizá porque no se tiene la información correcta a mano y eso destruye. Diferente es que se te critique por maniobras que tú hagas propiamente en el juego y que probablemente los criterios que uno tiene, no encajan con los de los periodistas, pero eso se da. Sin embargo, creo que en líneas generales todo ha marchado bien. Ojalá que llegara el momento en que los periodistas y atletas se vieran como una familia.
-¿Y los árbitros, cómo lo han tratado a usted aquí?
Ese es un aspecto que tiene que ser revisado, ya que es vital para el desarrollo del beisbol. Siento que hay ciertas inconsistencias en algunos de ellos. Considero que la mayoría son buenas personas, muy esforzados, pero necesitan ser capacitados para elevar su nivel. En Cuba hay árbitros como Nelson Díaz por ejemplo, que vive en constante evaluación de su trabajo y gracias a eso ha alcanzando un gran nivel en su desempeño. Así que en la medida que los árbitros nicas se empeñen en mejorar, van a eliminar la necesidad de buscar gente en el extranjero para ese trabajo.
-Usted hablaba de su tarea aquí, ¿eso es el campeonato?
Vamos sobre el camino, pero aún faltan dos pasos importantes. Uno es clasificar para la Final, y el otro es ganar el campeonato. Esa es mi misión en este país.
-¿Y tiene las herramientas para dar esos pasos?
Quizá no sean las máximas herramientas, pero son las más combativas. Siento que tenemos un buen equipo y que es natural que pensemos en avanzar largo en la liga y hasta en ganarla, pero tenemos que trabajar duro para eso.
“Mis Gallos ahora son los Indios del Bóer
A través de su formidable carrera, Lourdes Gourriel logró innumerables hazañas que han perpetuado su nombre en la historia del beisbol cubano.
Sin embargo es su jonrón contra Estados Unidos en Italia en 1988, que permitió el triunfo en ese Mundial al equipo cubano, lo que más se recuerda entre los aficionados antillanos.
“El Héroe de Parma” lo llamó Fidel Castro tras aquel batazo conectado contra Jim Abbott, el zurdo que saltó luego a las Grandes Ligas sin necesidad de pasar por las Ligas Menores.
Pero Gourriel guardó su bate hace diez años y el Bóer lo sacó de los Gallos de Sancti Spíritus, equipo que dirigía en Cuba, para ponerlo al frente de su plantel en la actual Liga Profesional nica.
“Más que a los Gallos, extraño a mis hijos que juegan en ese equipo y que han hecho un buen trabajo”, dice Gourriel, en relación a Yunieski (26 años) y Yulieski (22), la sensación cubana.
“Además, mis gallos ahora son los Indios del Bóer. Se han comportado como unos gallos de verdad, valientes y muy combativos”, agrega el timonel, que ha llegado a 50 años de edad.
-¿Y a su familia en general, qué tanto la extraña?
Mucho. Mientras jugué viajé mucho y en una ocasión estuve nueve meses en Japón, pero yo nunca he pasado las fiestas de Fin de Año fuera de la casa. Esta es la primera vez, y sé que lo voy a sentir. Pero aquí estoy porque se me ha encomendado una misión y vine para cumplirla”, indica el timonel con firmeza en su voz.
-¿Qué tan incómodo resultó dirigir a sus dos hijos en los Gallos de Sancti Spíritus?
Cuesta mucho porque para mantener la disciplina en un equipo, tú tienes que comenzar con tus hijos y a los pobres (Yunieski y Yulieski) los tuve que llevar recio, porque si les permitía privilegios a ellos y a los demás no, entonces se arruinaba el colectivo. Pero a mis hijos yo los aconsejaba desde la casa y ellos siempre comprendieron la necesidad de hacer bien su trabajo. Y la verdad, estoy orgulloso de ellos.
-Entiendo que después de terminar su labor aquí, va para Italia…
No. Tenía una oferta, pero no iré porque deseo pasar un tiempo con mi familia. Ya a mi edad, uno como que extraña más a los suyos.
-Desde fuera, da la impresión que Gourriel es un manager de mano dura…
Hay momentos en los que tú tienes que apretar, pero sobre todo, tienes que comunicarte con tus jugadores y en un marco de sinceridad para que ellos te expresen lo que sienten con amplitud. La verdad es que estoy satisfecho por la unidad que hemos conseguido. Creo que vamos a ganar.