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En minutos, seis años de trabajo de Paula Benilda Palacios, de 47 años, quedaron reducidos a cenizas. Un incendio arrasó con la distribuidora de abarrotes La Fe, de su propiedad.
La infraestructura del local, ubicado de la Iglesia El Calvario cinco cuadras abajo, quedó en pie, pero todo el interior, junto a los productos que eran vendidos en ese local, casi en su totalidad fueron consumidos por las llamas.
Palacios calculó que en productos tenía invertidos entre 30 y 50 mil dólares, de lo cual una parte fue recuperada de las llamas y del agua lanzada por los Bomberos que acudieron a sofocar el incendio.
La propietaria del negocio estima que las pérdidas pueden alcanzar los 15 mil dólares o más, pero prefirió verificar qué productos podrían servir.
El negocio no estaba asegurado, pese a que según confirmó Palacios, hizo varias gestiones ante las compañías aseguradoras. “Dicen que para el mercado (Oriental) no hay seguros, por las complicaciones en el mercado”, dijo Palacios con palabras de resignación.
Reyna Centeno, parienta de Palacios, manifestó que se encontraba en el local; “sentimos el olor a quemado, cuando nos acercamos estaban las llamaradas. La bodega se quemó toda”.
En un inicio, empleados y la propietaria del negocio trataron por su cuenta de sofocar el fuego, lo que fue aprovechado por los ladrones que empezaron a llevarse parte de la mercadería, manifestó Centeno.
El jefe de la Policía de Managua, comisionado mayor Carlos Bendaña, indicó que movilizó 120 agentes para evitar el pillaje. Al sitio también acudieron los peritos que junto a los Bomberos determinarán el origen y las causas del incendio.
Hasta ayer se desconocía si fue o no por fallas en el sistema eléctrico. Al lugar acudieron varias unidades tanto del Benemérito Cuerpo de Bomberos como de la Dirección General de Bomberos.