Ulises Huete Maltez
Los masayas tenemos la dicha de contar el parque más extenso de toda Nicaragua. Al igual deberíamos de ser más vigilantes de una buena reforestación y que no transformemos nuestros parques en mercado. Por ejemplo, tenemos los casos de los bellos parques suizos, de Ginebra, que están a la orilla del lago Leman, caracterizado por los mantos de verdor y frondosos árboles, lo cual da un aspecto prístino bucólico y son cuidados por guardabosques de la confederación Helvética.
También los bosques de Bolonia en París, sencillos, reforestados y con tenues luminarias, que otorgan belleza natural de la edad media. Y si nos vamos al país del norte, EE.UU. el Central Park de Nueva York igualmente caracterizado por la reforestación.
Caracterizado los tres parques antes mencionados por ausencias de plazoletas que van en contra de la reforestación y sin comercios que obstaculicen la belleza y naturaleza, mucho menos al transeúnte y lectores que usualmente llegan a disfrutar de un buen libro.
Entonces, con la remodelación del parque Julio César, de Masaya, sugiero que le den ese toque mágico de parque, sin tocar un solo árbol, salvo el que perdió su vida útil e implementar áreas verdes y no convertirlo en mercado como lo es a la fecha.