Eduardo R. S. Román Tiffer
Estoy de acuerdo en limpiar el Parque Central de mi ciudad natal, Masaya, del aspecto de mercado que ha adquirido en los últimos años. También en mantener la Glorieta debidamente regulada en lo que respecta a calidad y precios. Sin embargo creo que el quiosco desentona con el ambiente del parque. El quiosco anterior (antes de los años 40 ó 50) de madera y tambo, era mucho más acorde con el estilo, el ambiente y la representación de un parque central de la capital del folclor.
Considero que en ese lugar es más apropiado construir un espacio para poder hacer presentaciones de nuestros bailarines y nuestros músicos con el espacio adecuado para los espectadores locales y visitantes. En ese lugar se libró la batalla que sacó de Granada y después de Nicaragua, al dizque presidente Walker (después de su derrota, en Masaya, el 19 de noviembre de 1856 salió huyendo hacia Granada, ordenó la quema de la ciudad y no regresó jamás a “su capital”). En ese parque habían más de 3,000 soldados centroamericanos (incluyendo entre ellos a los líderes de los dos partidos políticos ya unidos contra el invasor y a los Héroes de San Jacinto, muchos de ellos masayas, encabezados por el entonces coronel José Dolores Estrada, quien por cierto recibió a su llegada a Masaya unos 39 días antes el más grande homenaje que se le ofreció en vida).
¿No valdría la pena rendir en ese lugar, algún tributo alegórico a ese hito histórico? Tal vez de esa manera nuestras juventudes sepan de esa lucha única librada por los ejércitos de toda Centroamérica unida que conservó como debería de suceder todavía, el nombre de Guerra “Nacional” Centroamericana.