César N. [email protected]
Los medios de comunicación son vitales para una nación como Nicaragua, que por primera vez en su historia vive un proceso democrático.
Todo nicaragüense de sólida convicción democrática firmemente cree que frente a los cuatro desprestigiados poderes del Estado los medios de comunicación, con LA PRENSA a la vanguardia, son un quinto poder y el único con credibilidad.
El periodismo hace una extraordinaria labor por la incipiente democracia nicaragüense que tiene poderosos enemigos. Los medios de comunicación prestan un servicio invalorable al país teniendo abiertos los canales de opinión, a veces con riesgos para estar presentes en los acontecimientos.
Si bien es cierto que los medios expresan su propia opinión, también canalizan la de los ciudadanos, dando oportunidad a que las sanas conciencias juzguen.
Los medios de comunicación son fibras nerviosas motoras que aseguran efectivas vías de análisis para la dirección y coordinación de las funciones vitales de la nación. Son órganos de recepción de todo suceso y por su parte las élites políticas son extremadamente sensitivas a lo que se dice y se informa.
Por medio de la prensa libre nuestra incipiente democracia clama por políticos probos, de formación profesional y ética, y con vocación de servicio. La fuerza arrolladora de la democracia emergente es cada día más exigente en el respeto de las libertades ciudadanas y los medios de comunicación son un efectivo nervio central de apoyo al nuevo sistema.
El político inepto en su pobreza intelectual piensa que atacando a los medios es como se debe “responder” a las críticas y cuestionamientos. El político inepto le tiene horror a las investigaciones acerca de algún acontecimiento de impacto social.
Fanáticos políticos creen que obteniendo sus propios medios de comunicación e idiotizando con consignas dirigidas al colectivo partidario que arrastran, podrán contrarrestar y ahogar las otras opiniones.
En todo régimen democrático la prensa tiene libertad de escudriñar la verdad. La investigación de los medios es peligrosa donde las instituciones del Estado son débiles y vulnerables.
Pero es en el proceso democrático que los medios de comunicación recogen las experiencias de ciudadanos, promueven el discurso racional, describen los hechos, producen un ambiente de argumentación y debate, alientan el análisis y son un vehículo para la expresión de las innovaciones para beneficio de la sociedad. Por medio del flujo de ideas y de la motivación al diálogo que invita permanentemente a la reflexión y al cambio, se nutre la democracia.
Por eso el quinto poder es odiado por totalitaristas y dictadores. Los políticos que nacieron al calor de las armas quieren continuar controlando los medios de comunicación y a los periodistas.
No hay ética violada cuando un crimen se investiga y esclarece con la ayuda de la prensa hablada o escrita. No hay por qué repudiar a los medios cuando éstos motivan la investigación de algún delito, cuando alienta a los ciudadanos a opinar en la búsqueda de la verdad, sin importar cuán peligrosos sean sus enemigos.
Frente a la debilidad institucional del Estado la incipiente democracia nicaragüense necesita del quinto poder. Frente a una justicia corrupta y parcializada la nación necesita de los medios para vencer denunciar injusticias y abusos que sufren los ciudadanos. Frente a un Poder Electoral deteriorado por los escándalos partidarios, se necesita el quinto poder. Frente a un Poder Legislativo de concesiones viscosas y prebendas onerosas para el pueblo, se necesita el poder de la prensa hablada y escrita.
En definitiva, el quinto poder es un vehículo efectivo para desarrollar y profundizar el sistema democrático, para impedir que se reproduzcan las abominables prácticas de favoritismo, nepotismo, autoritarismo partidarista, caudillismo, cacicazgos, componendas, etc., que son prácticas ajenas a la democracia y desprestigio para una nación civilizada.
Es el quinto poder, el periodismo, que cada día más tecnificado y dotado de valiosos profesionales de la información ayuda a sustentar los valores de libertad y participación ciudadana, legitimando su autoridad en su función de servicio a la nación.
El “quinto poder” responde positivamente al espíritu libre del nicaragüense y día a día se gana su liderazgo en el campo defensivo de la democracia, legitimando su poder frente a los detractores.
El autor es abogado nicaragüense. Reside en Winnipeg, Manitota, Canadá.