Alfonso Efraím Castellón Ayó[email protected]
El domingo 28 de septiembre LA PRENSA publicó un artículo de Opinión signado por el señor José Joaquín Quadra C., el cual desde su inicio pareciera conciliador.
A decir verdad dicho artículo refleja un resentimiento familiar más que la intención de atar cabos para la historia nacional, según mi opinión.
El distinguido historiador y destacado miembro del Partido Conservador nos deja un mensaje al final de su narración: “Por ese entonces ningún correligionario protestó, y peor aún, ahora siguen ensalzando como próceres y caudillos a Zelaya y Somoza”. Finalizando luego con una recomendación para el lector: no olvidar las enseñanzas de esa gran maestra: la Historia.
Permítaseme presentar a los estimables lectores del Diario más leído de este país, otros cabos que junto a los narrados por don José Joaquín, quizás nos dejen otro sabor histórico. En honor a la verdad, el general José Santos Zelaya no fue ningún santo. Pero denigrar al liberalismo con dos ejemplos escogidos intencionalmente (muy lamentables por cierto) es como intentar la destrucción de un edificio tirándole petardos o pedradas.
¿Sabía don José Joaquín que los conservadores encarcelaron, engrillaron y mandaban a barrer las calles polvorientas y lodosas (no había pavimento) a los liberales prominentes que trabajaron en posiciones importantes en el Gobierno del general José Santos Zelaya? ¿Que se les negaba trabajo en todo negocio, tienda o el mismo Gobierno, simplemente por ser liberales? No voy a mencionar nombres, pero será un honor proporcionarle éstos a solicitud de parte.
Se le desliza vertiginosamente su pluma al señor Quadra Cardenal, haciéndole patinar en pisos resbalosos, para tratar de llevar agua a su molino verde.
El liberalismo con sus hombres ilustres ha dado muestras de preocupación por el pueblo. José Santos Zelaya, Francisco Castellón, Máximo Jerez, Anastasio Somoza y Arnoldo Alemán no se enjuagaban con jabón bactericida sus manos después de estrechar las sudorosas de un campesino, o de una persona humilde, como realmente lo hacen los líderes conservadores.
Ni los famosos 30 años de Gobierno conservador, ni los subsiguientes a la caída del general Zelaya (1909-1931), dieron tanto progreso a nuestra patria como los gobiernos de Zelaya y Somoza.
Zelaya promulgó leyes para toda Nicaragua, de las cuales algunas permanecen vigentes. La tecnología estaba en pañales en la época que le tocó vivir. Pero los avances en materia cultural, leyes civiles, penal y otras, definitivamente sí que fueron notables.
Con Somoza, nuestra Nicaragua iba convirtiéndose en un país competitivo, productivo y explotador de sus riquezas naturales, aunque políticamente el sistema era dictatorial: sin embargo esa dictadura fue aprovechada por todos (especialmente los conservadores zancudos).
A continuación trataré de atar otros cabos sueltos, interesantes para la historia nacional:
En su informe de marzo 1912, el señor John Parke Young, perito bancario contratado por los banqueros gringos que financiaron al Gobierno de Adolfo Díaz, nos dice: “Cuando el doctor Madriz entregó el Gobierno a Estrada, el tesoro estaba bien lleno (dinero que dejó Zelaya). Este dinero se consideraba como un botín para ser distribuido entre los prominentes conservadores”… Con el pretexto de que Zelaya los había injuriado.
El 26 de diciembre de 1927 el doctor Carlos Cuadra Pasos, Ministro de Relaciones Exteriores, y el señor Danna G. Munro, Encargado de Negocios Interino, de Estados Unidos, firmaron un Proyecto de Convenio para crear “una Constabularia eficiente, urbana y rural que se conocerá con el nombre de Guardia Nacional de Nicaragua”.
Ilustres políticos, miembros notables del Partido Conservador conformaron la Comisión Técnica que estudió y preparó el anteproyecto de la nueva constitución, la cual entró en vigencia el jueves 23 de marzo de 1939 (constitución que facilitó a Somoza sus propósitos). Dicha comisión fue nombrada por el general Anastasio Somoza García y el vicepresidente de esa comisión fue nada más y nada menos que el eminente abogado conservador, doctor Carlos Cuadra Pasos.
En junio de 1940, José Coronel Urtecho proclamó en la ciudad de Granada la candidatura presidencial del general Somoza. En otras palabras: fueron los conservadores quienes propulsaron candidaturas, disfrutaron curules y ejercieron en kupia kumi el poder político durante los 43 años que estuvo en el poder el liberalismo.
¿Algunos piensan que don Fruto Chamorro, don Adolfo Díaz y otros prominentes conservadores eran inocentes palomas? ¡Por favor, don José Joaquín!
Hasta con la llegada de Zelaya y la Revolución Liberal se pudo terminar con los 30 años de la oligarquía granadina. Y en nuestros días, con Moncada y Somoza llegó a su fin la dinastía conservadora 1909-1931. Los conservadores tuvieron que infiltrarse con los frentistas para derrotar a Somoza. Los liberales nos aliamos con otro tipo de gente. Y hacemos nuestra revolución o ganamos por el voto popular.
Finalmente deseo expresarle a don José Joaquín, que si queremos reconciliación en la familia nicaragüense, no podemos seguir atando cabos (me incluyo) de esa manera. Trabajemos en nuestros partidos, busquemos su depuración y en alianza política venzamos al adversario común que don José Joaquín y el suscrito sabemos quien es.
El autor es jurista liberal.