Lucía César de Boehmer
La iniciativa de impartir educación sexual en las escuelas es sumamente importante, la sexualidad es un componente básico ligado al desarrollo del hombre y de la mujer. Sin embargo, esta educación se tiene que dar siempre dentro de un marco de formación y no de deformación, de verdadera libertad y no libertinaje, en fin exigimos que, respetando el orden establecido, esta educación se enfoque verdaderamente hacia la dignidad del ser humano, que en este caso son los niños y adolescentes de nuestra sociedad.
A estas alturas, es de todos sabido “el gol” que a través del Ministerio de Educación le ha metido el FNUAP a la educación nicaragüense. Este organismo internacional no auspicia nada que no sea para percibir sus propósitos y metas, sin recibir algo a cambio, esto es bien conocido en muchísimos países. Basta señalar que Estados Unidos le retiró al FNUAP los fondos millonarios, por la cooperación que este organismo le brinda al gobierno de China en el programa de esterilizaciones y abortos forzados, así como el reporte de Anticoncepción Quirúrgica Voluntaria, presentado por los Derechos Humanos ante el Congreso de Perú que muestra la colaboración del FNUAP con el gobierno del ex presidente Fujimori para la esterilización forzosa de más de 300,000 mujeres de escasos recursos.
¿Le parece al señor Ministro de Educación que los nicaragüenses estamos necesitados del “consejo” de estos señores? ¿Cree que poseen la calidad moral para abandonar a nuestros hijos en los consejos del FNUAP? Los nicaragüenses necesitamos un plan de acción al estilo nuestro: con definiciones claras, morales y de acuerdo con nuestra cultura, no al estilo de las políticas impuestas e implementadas en otros países (“ya liberados”) quienes actualmente sufren las consecuencias de todas estas ideologías, llegando a los extremos de las prácticas más brutales en contra de la vida, como el aborto, la eutanasia, la fecundación “in vitro”, la clonación, la manipulación de las células embrionarias madre, uniones del mismo sexo, etc. Los problemas reales que existen en nuestro país no se resuelven proliferando la corrupción sino cimentando plataformas de información veraz y completa, respetuosas de la especie humana: hombres y mujeres con facultades superiores a las bestias.
A través de esta polémica alrededor del Manual de Educación Sexual no ha parado el rugir de la izquierda que, hay que saberlo, está como un felino agazapado esperando el momento para dar el zarpazo. Siempre se han reconocido los izquierdistas por estar mano a mano con las ideologías entre más enredadas y corruptas, mejor. Así se pierde la familia, se pierden los valores y se pierde lo más preciado que es la dignidad del ser humano. Recordemos la máxima marxista: “Quita la moral de un pueblo y lo tendrás en tu regazo”.
Toda persona que es cabeza de una institución, desde el Presidente de la República hasta el padre de familia, tiene la responsabilidad de asumir todas las consecuencias que el resto de quienes están bajo su mando o cuidado hacen o dejan de hacer. El Ministro de Educación, en el caso del Manual de Educación Sexual, debe ejercer su responsabilidad “con coherencia y valentía. No queremos ser copia de nadie, ni necesitamos dinero a cambio de tocar nuestros niños y adolescentes que son el tesoro de la lación.
La autora es Miembro de ANIMU. Asociación Nicaragüense por la Mujer, y madre de familia.