Condones vs. abstinencia

Carlos Zúñ[email protected]

Los miembros del sexo masculino de la sociedad nicaragüense se han caracterizado por su comportamiento machista. Una de las manifestaciones de este comportamiento ha sido creer que para ser un hombre de verdad se debe tener relaciones prematrimoniales, y aún en el caso del matrimonio, esta misma cultura considera que la infidelidad matrimonial es normal y aceptable. La realidad es que muchas sociedades, no sólo la nuestra, han estado más interesadas en proteger la castidad femenina que la masculina. En nuestra sociedad no se les enseña a los hombres que vale la pena preservar su virginidad.

Estos antivalores —combinados con una campaña fuertemente financiada alrededor del mundo por agencias internacionales en favor del llamado “sexo seguro”— han venido a fomentar e inflamar aún más esta cultura promiscua. El preservativo (condón), según ellos, se ha convertido en “licencia segura” para tener relaciones sexuales.

La verdad es que este instrumento ha fallado por completo en su objetivo de convertirse en el caballito de batalla para combatir las enfermedades venéreas y los embarazos no deseados. El condón tiene serios problemas para garantizar su efectividad. Por ejemplo, según un estudio del New England Journal of Medicine se encontró que la tasa de falla del preservativo en usuarios consistentes es de 17 por ciento (“ What is Safe Sex” NEJM 1987). Este mismo estudio encontró que los condones no pudieron prevenir la infección del virus VIH (sida) en tres de cada 18 parejas.

Un artículo publicado en la revista The Lancet —una de las publicaciones médicas más importantes de Gran Bretaña—, del 29 de enero del 2000, ha sugerido que un enfoque de “sexo seguro” basado en el uso de condones crea una falsa seguridad entre sus usuarios. El uso de condones no solamente no ha podido detener la propagación del sida, sino que más bien ha venido ha agudizar más el problema.

En este país no son pocos los que piensan que la abstinencia es algo imposible de llevar a la práctica. Sin lugar a duda vivir una vida casta, comprometerse a esperar hasta el matrimonio no es fácil. La sociedad de hoy está obsesionada con el sexo y los medios de comunicación nos bombardean a diario con imágenes sexuales. La revista Newsweek, en su edición del 9 de diciembre de 2002, dedicó su portada a la abstinencia, un nuevo fenómeno que está creciendo rápidamente en los Estados Unidos. Chris Nicoketti, de 16 años, uno de los jóvenes citados por Newsweek opina: “La cultura de hoy hace parecer que está bien tener relaciones sexuales cuando uno quiera, como quiera, y con quien uno quiera. Yo no estoy de acuerdo con eso”. Una de las iniciativas que promueve la abstinencia, True Love Waits, tiene más de un millón de adolescentes y estudiantes universitarios registrados. Otra, promueve el uso de un anillo de castidad. Los muchachos hacen un compromiso entre ellos a permanecer vírgenes hasta el matrimonio, y en señal de su fidelidad a esta promesa usan un anillo en el dedo.

Nuestra sociedad necesita la promoción de valores que le den sostenibilidad en el largo plazo. Existe la obligación de que los valores que se promuevan en nuestro país vayan encaminados a crear una sociedad más sólida y sana. Para ello, hay que asegurarse de que los instrumentos que se están usando para construir un mejor país no socaven este ideal. Nuestros hijos, y las generaciones venideras merecen una garantía: la verdad es que la abstinencia hasta el matrimonio es el único camino que en un ciento por ciento puede evitar exitosamente los embarazos no deseados y las enfermedades venéreas. Hay que darle un sí a la abstinencia y a la enseñanza de la castidad en la escuela.

El autor es administrador de empresas y padre de familia.

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí