El futuro es hoy

Eduardo Conrado Gó[email protected]

Ante los retos que plantea la posible firma del Tratado de Libre Comercio con los EE.UU., Nicaragua necesita urgentemente diversificar la educación superior, abriendo nuevas opciones que permitan una reforma profunda en la formación de los recursos humanos que el país necesita para alcanzar un nivel razonable de productividad, calidad y competitividad.

Ofrecer una educación de calidad, con altos niveles de excelencia académica y flexibilidad administrativa que responda a las necesidades reales del desarrollo económico del país y la región, es un imperativo impostergable.

Un sistema de educación terciaria no universitaria, permitiría dar acceso a una educación post secundaria a gran cantidad de estudiantes, que por razones académicas o económicas, no pudieron encontrar cupo en las universidades.

Este tipo de educación permitiría ofrecer en forma flexible carreras cortas (dos años) relacionadas con el desarrollo del país y formar cuadros intermedios y técnicos profesionales de nivel superior.

Lamentablemente el concepto de educación técnica se ha distorcionado y devaluado en Nicaragua; generalmente se le identifica con educación vocacional y con carreras de menor prestigio que las ofrecidas tradicionalmente por las universidades. Tenemos que cambiar esta mentalidad.

La educación terciaria no universitaria tiene una larga trayectoria y tradición en los Estados Unidos que nace con la creación de los “Community Colleges” hace más de un siglo. En América Latina, México, Colombia y Argentina, son países pioneros que han tomado la iniciativa de fortalecer la educación tecnológica creando sistemas de educación terciaria, paralelos y complementarios a la tradicional educación universitaria. En México se crearon las universidades tecnológicas, que ofrecen carreras de tres años con la más avanzada tecnología.

La semana pasada participamos en México como ponentes en un seminario con más de 20 rectores de las universidades tecnológicas del norte de México. Una de las reflexiones más interesantes de este seminario fueron expresadas por el doctor Francisco Marmolejo, director ejecutivo de CONAHEC que agrupa más de 135 universidades de México, Estados Unidos y Canadá.

Entre otras cosas señaló que una sociedad constituida por organizaciones arteroscleróticas es una sociedad sin capacidad de autorrenovación y mejoría. Se tiene que buscar nuevos paradigmas en la educación superior. El mundo ya no se divide entre aquéllos que saben mucho de muy poco (especialistas) o muy poco de mucho (generalistas). El éxito dependerá de la habilidad para “ajustarse” creativamente a desarrollar o modificar habilidades y conocimientos.

Las características de la nueva economía globalizada son: ser altamente competitiva, basada en la tecnología y el conocimiento y rápidamente combiante. El alto grado de obsolecencia en recursos y conocimientos nos obligan a una redefinición del trabajo y la educación. La tecnología de la comunicación está cambiando radicalmente la velocidad, dirección y volumen de los flujos de información, provocando cambios en el rol y actividades de los empleados en todas las organizaciones.

El secretario general de la Federación de Profesionales Docentes de la Educación Superior de Nicaragua (Fepdes) reconoce en un reciente artículo de LA PRENSA (11 agosto 2003), que los docentes universitarios en Nicaragua tienen un retraso científico y tecnológico de aproximadamente veinte años. Posiblemente el retraso es mayor de lo planteado, no hay duda que la cambiante tecnología los ha rebasado y la brecha será cada día más grande.

El énfasis de la economía global en: libre empresa, economía de mercado, productividad, modernización, competitividad, eficiencia y desarrollo social, es un modelo que no podemos ignorar en nuestra región.

La sociedad valora a las instituciones por lo que realmente hacen, no por lo que dicen que hacen.

En Nicaragua un sistema de educación técnica superior o terciaria no universitaria, debería nacer por iniciativa del MECD o de las propias universidades (públicas o privadas), pero con un criterio totalmente diferente al sistema tradicional universitario.

Necesitamos actuar lo más pronto posible, sin temor al cambio, el tiempo tiene ahora una nueva dimensión, el futuro es hoy.

El autor es educador.

Editorial
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