Ligia R. de Castilloligiaroman14hotmail.com
Afecta a todos los nicaragüenses la controversia entre los grupos promotores del enfoque de género y quienes, cimentados sobre la base sólida de lo mejor de la cultura, moral y creencias nicaragüenses, defienden el porvenir de la sociedad y el futuro de sus hijos y nietos.
La llaga en el asunto es el enfoque de género. Se ha visto cómo a través de la iniciativa de ley de igualdad de derechos y oportunidades, y luego con el manual Educación para la Vida, conceptuado y elaborado por el FNUAP para el MECD, se insiste en mezclar como si fuera lo mismo, pero sin ser igual, sexo y género. Es decir, el enfoque de género es manejado como un eje transversal en ambos casos.
Estoy consciente y de acuerdo en que es necesaria una orientación sobre la sexualidad a nuestros jóvenes y eliminar vicios como machismo y feminismo, así como promover la familia como núcleo y base de la sociedad, como lo demanda nuestra Constitución.
Tanto para la iniciativa de ley como para el manual, grupos católicos y evangélicos que sumados abarcan más del 90 por ciento de la población, se han propuesto eliminar los conceptos impuestos por organismos internacionales que incluyen en el enfoque de género a homosexuales y el aborto. Y aunque la respuesta siempre es negativa, la llaga ha sido tocada. Y no es que se deba menospreciar a esas personas, por el contrario hay que ayudarles a retomar su verdadera identidad, (creo que en esto la Iglesia debe jugar un papel protagónico de inclusión) pero no a costa de legalizar y exponer a la sociedad completa a tales desviaciones.
Alarma que quienes están al frente de la Educación y Cultura usen expresiones y calificativos despectivos, cuando deberían pensar en el ejemplo que dan como educadores a nuestra juventud, y no manipular la información atribuyéndola a “oscurantismo e ideas medievales”. No se está negando la necesidad de un manual de educación sobre sexualidad, pero por amor a nuestra juventud y responsabilidad no se debe incluir el enfoque de género.
Si como afirman no están promoviendo el aborto como el que ya practicaron a una niña de nueve años, ni el homosexualismo, pero que también ya hay grupos gay en defensa de la aprobación de la Ley de Igualdad y ahora de éste manual, ¿por qué no quitar todo lo que refleja enfoque de género? ¿En qué beneficia a la sociedad y a este manual? ¿Por qué no abrirse a quitar las frases controversiales y dejar lo que debería ser el verdadero centro de nuestra preocupación, o sea el sufrimiento de jóvenes y niños cuando son abandonados por su mamá o su papá, cuando ven su hogar separado, cuando no encuentran en sus casas las respuestas correctas a las preguntas que les inquietan, y sobre todo por la falta de amor que muchas veces experimentan?
Creo que es momento en que todos los nicaragüenses nos preocupemos verdaderamente en hacer uso del derecho y deber de involucrarnos en la gestión educativa y conocer los planes de estudio del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes. Hay que defender los valores culturales, sin negar al avance pero no a costa de la imposición de conceptos que organismos internacionales han implementado en otros países, con muchos fracasos por cierto, y asumir el rol protagónico que demandan nuestros hijos, nietos y Nicaragua.
La autora es licenciada en Ciencias de la Educación.