Ana Julia Moreno Velásquez
El Manual de Educación de la Sexualidad (Educación para la Vida), dirigido a docentes de Pre-escolar, Primaria y Educación Media, que está tratando de implementar el Ministerio de Educación es sospechosamente coincidente con el anteproyecto de Ley de Igualdad de Oportunidades de las Mujeres, que continúa en conflicto para su aprobación en la Asamblea Nacional.
El manual responde perfectamente al capítulo IV del anteproyecto de Ley de Igualdad de Oportunidades, sobre los Derechos Sociales de la Mujer, específicamente en los artículos sobre educación y salud. En éstos se encuentra cómo la educación debe romper con las desigualdades por razones de género (no de sexo), promover derechos humanos con perspectiva de género (no de sexo), la eliminación de estereotipos respecto a la masculinidad o feminidad, y una promoción encubierta del aborto.
Quisiera saber si a nuestros líderes les gusta el libertinaje en sus hijos, o que su profesor sea homosexual y le enseñe a su hijo de 11 años cómo ponerse un condón (tal como lo menciona el manual), o si le gustaría que su hija de 7 a 12 años, le “enseñe sus calzones a sus amiguitos” y que su profesor le explique que “eso es perfectamente normal ya que tranquiliza a los niños y niñas respecto a su identidad”.
No me opongo a la educación sexual. Me opongo que a nuestros niños y adolescentes les fomentemos el interés por el placer sexual, el autoerotismo y el “sexo con responsabilidad”. ¿Niños con responsabilidad? Como padres de familia sentimos que se están violando nuestros derechos. La Constitución Política de la República reconoce a la familia como el núcleo fundamental de la sociedad (Arto. 70), establece que la educación se fundamenta en nuestros valores nacionales (Art. 117), y que el Estado promueve la participación de la familia en la educación. ¿De qué forma participan los padres en la educación de sus hijos si no se les consulta y se impone una enseñanza fundamentada en el enfoque de género?
Se supone que el manual está basado en valores. Sin embargo, ¿a qué valores se refieren? ¿A la apertura a la diversidad? ¿A la equidad de género? Recuérdese que cuando hablamos de género esto engloba a lesbianas, homosexuales, transexuales y bisexuales. En la bibliografía para la elaboración del manual (casi cincuenta títulos consultados), ninguno hace referencia a la ética, moral o cívica. Me gustaría saber por qué. Ha sido evidente el interés de los grupos radicales feministas por introducir el homosexualismo como algo natural en nuestra sociedad, tratando de lograr espacios usando términos que si no se definen claramente se deteriorarían los valores nacionales que parten del reconocimiento de la familia nicaragüense.
En mi carácter de madre nicaragüense hago un llamado a los padres de familia deseosos de cuidar de sus hijos a exigir al Ministerio de Educación más respeto, para ser tomados en consideración en la educación de los hijos. Les invito a meditar sobre cuál es la Nicaragua que estamos construyendo.
La autora es consultora empresarial.