En letra pequeña

Fabián [email protected]

CARCELERO

No nos vayamos a equivocar. Si Alemán está en una celda ahora mismo no es porque ya ¡por fin! la justicia funciona en Nicaragua. Yo no sería tan optimista. Si Alemán está preso, y si se queda ahí, es porque se le acabaron los aliados, por una sencilla razón: ya le queda muy poco que dar. A Daniel Ortega le conviene más por ahora tenerlo adentro que fuera, y como no es hombre de muchos escrúpulos y lealtades, no le importa ser el carcelero de quien ayer nomás era su aliado.

CHINEADITO

Si la carrera al poder es un maratón, Daniel Ortega no sólo va solito y a su paso en la delantera, sino que lo llevan chineadito. El Frente Sandinista sacó a Arnoldo Alemán de la jugada, domó al grupo más duro de la Iglesia Católica y tiene a Bolaños comiendo de su mano. La única piedra en el camino se llama Estados Unidos y su terca obsesión por no ver de nuevo a los sandinistas gobernando el país.

RATERÍAS

Que la justicia coincida esta vez con los intereses de Daniel Ortega, no quiere decir que Alemán sea un preso político, tal a como insisten los arnoldistas. Una cosa es reconocer que su reclusión tiene significación política y otra aceptar que es un reo político. Lo segundo sería olvidar cómo se construyó La Chinampa, o la vida de sultán que se dio con las tarjetas que pagaba el Banco Central, o la boda de reyezuelo que se hizo celebrar, para mencionar algunos casos. “Es que ya ni robar tranquilo se puede en este país”, tendrían que decir quienes creen que es injuto pagar con cárcel esas raterías.

PANDILLA

¿No sienten que desde hace varios años las noticias de corrupción como que son repetidas? Una amiga periodista me comentaba que por dónde se le busque siempre se encuentran los mismos personajes: Esteban Duque Estrada, Martín Aguado, Jorge Solís, Byron Jerez y Arnoldo Alemán, entre otros. Una coima por aquí, un traslado de fondos por allá, un seguro de dudosa transparencia que va a parar a bolsillos privados… La verdad es que estábamos en manos de una pandilla que llegó al Gobierno con el exclusivo propósito de robar cuanto se pudiera. Y lo peor, es que a pesar de que nunca nos quedó duda de su oficio, se ofendían si no se les trataba con la dignidad de su cargo. Señor presidente… Señor ministro…

DESCONFIADOS

Un ministro se quejaba contra los periodistas: “¿Ideay? Llevan meses pidiendo que la juez mande a Alemán a la cárcel y ahora que lo hace están preguntando por qué”. Pobre ministro, o se hace el sueco o todavía no sabe en qué país está. Desde hace siglos nos llevan de garrotazo en garrotazo, y cada vez que alguien se ha acercado a sobarnos la cabeza es para dejarnos ir luego un garrotazo más fuerte todavía. Perdone Ministro que no confiemos, pero sabemos de quién es la mano que nos soba la cabeza ahora.

CAMPEONES SIN MEDALLA

Hay un famoso titular deportivo que retrata la tragedia de nuestra selección de béisbol en Dominicana: “Jugamos como nunca y perdimos como siempre”. La maldición de Sísifo. Empujamos y empujamos la piedra, casi llegamos a la cima cuando ¡plas! aparece la cáscara de banano y todo se derrumba. Y aunque no tenemos medalla, nos quedamos en el piso con el orgullo de haber hecho las cosas bien y morir como guerreros, dando la batalla.

Editorial
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