Bancafé, una quiebra en el olvido

A dos años de la quiebra del Banco del Café de Nicaragua, el ex presidente de esa institución financiera, Francisco Mayorga, continúa esperando en su celda que el sistema judicial decida sobre su caso. Al cumplir hoy 730 días en prisión, la justicia todavía no lo declara culpable o inocente, y menos que sepa cuántos […]

  • A dos años de la quiebra del Banco del Café de Nicaragua, el ex presidente de esa institución financiera, Francisco Mayorga, continúa esperando en su celda que el sistema judicial decida sobre su caso. Al cumplir hoy 730 días en prisión, la justicia todavía no lo declara culpable o inocente, y menos que sepa cuántos días le quedan por cumplir. El hombre que puso al córdoba a la par del dólar vive hoy en el limbo y exigiendo una investigación exhaustiva a la SIB, a la cual acusa de haber “quebrado el Bancafé por motivaciones oscuras”.

José Adán Silva [email protected]

I ENTREGA
Al día siguiente tenía, como primer tema de su agenda diaria, la compra de un ramo de rosas rojas para su esposa Norma y la visita a sus abogados para medir el pulso de la demanda que se le venía encima. Sabía que la situación era tensa y que tarde o temprano se enfrentaría a sus acusadores en los juzgados de Managua.

Cuando los agentes de la Policía Nacional lo detuvieron en plena calle, lo primero que pensó fue en que ya no podría entregar las rosas a su esposa en ocasión del Día de los Enamorados.

Dos años después, Francisco Mayorga no sólo no ha podido entregar las rosas a su esposa, sino que tampoco ha podido recuperar su libertad. Sigue preso por la quiebra dramática del Banco del Café, en noviembre de 2000.

Desde una oficina solitaria del desolado Sistema Penitenciario La Modelo, en Tipitapa, municipio al norte de Managua, Mayorga sigue proclamando su inocencia.

Él se cree el chivo expiatorio de un experimento financiero del gobierno de Arnoldo Alemán, donde se usó a la Superintendencia de Bancos (SIB) para depurar el sistema financiero del país.

“Siento que fuimos conejillos de Indias, que detrás de esta quiebra hubo mano pachona y pisadas de animal grande”, dice Mayorga.

AQUEL 13 DE FEBRERO

“Yo fui apresado el 13 de febrero del año 2001. Fui arrestado en plena calle, aun cuando tenía un recurso de amparo. Luego se me juzgó primero en los medios de comunicación, se creó un ambiente negativo para mi caso, y me hundieron”.

“Yo seguí defendiendo mi caso honestamente, pero la parte acusadora estaba trabajando con pruebas adulteradas, documentos falsos, avalúos falsificados, y otras cosas montadas con las que el juez Sabino Hernández me llevó al jurado donde demostré mi inocencia”, recuerda Mayorga, para quien en Nicaragua la justicia está “virada”.

“Aquí se trabaja con el principio al revés: uno es culpable mientras no demuestre inocencia. Pero aunque ya demostré mi inocencia, y nadie ha demostrado mi culpabilidad, sigo preso”, se queja.

Mayorga, en sus dos años sin libertad, no tiene una sentencia condenatoria en su contra, pero sí una condena interlocutoria, provisional, por estafa y defraudación en la quiebra del Bancafé, la cual pudo dejar pérdidas al Estado por 50 millones de dólares, según estima la Superintendencia de Bancos.

En un caso de seis expedientes sobre créditos del banco que la Policía Nacional envió a los juzgados, tres se usaron para el primer juicio, y los otros tres se guardaron para una nueva causa, según lo demuestra el expediente de siete tomos que sobre el Bancafé radica en el Juzgado Primero de Distrito del Crimen.

DE VACAS Y ELECTRODOMÉSTICOS

Mayorga ejemplifica su caso con una sencillez demoledora: “Es como si alguien se hubiera metido a una tienda de electrodomésticos, y lo enjuicien primero por la licuadora, después por el televisor y después por grabadora”.

Igual que él opinó el doctor Oscar Herdocia, Procurador General de la República, quien en febrero de 2002, desde Miami, mandó un escrito donde señaló que la detención de Mayorga era ilegal por el doble juzgamiento.

Mayorga fue declarado inocente en un jurado de conciencia el 17 de noviembre de 2001, pero al día siguiente le fue dictada otra orden de prisión.

Meses más tarde, en abril de 2002, el procurador para la defensa de los Derechos Humanos analiza el caso y dice, en resolución 199-2002, que Mayorga está detenido ilegalmente y que se le están violando sus derechos constitucionales al ser juzgado dos veces por los mismos supuestos hechos, “y que habiendo sido declarado inocente una vez, tuvo que haber salido en libertad”.

FISCALíA: “TODO QUIEBRA BANCO PRESO, BIEN PRESO ESTÁ”

Sin embargo, todos los alegatos de Mayorga, para el fiscal Julio Centeno Gómez no son meritorios para obtener la libertad.

Centeno, como Procurador de Justicia, en la fecha cuando quebró el Bancafé, y como Fiscal ahora, dice que en la quiebra de ese banco se afectó por más de 700 millones de córdobas al Estado nicaragüense, y se puso en peligro la estabilidad económica del país.

“Si ustedes recuerdan lo que pasó ahí, se van a dar cuenta que se cometieron muchos abusos. Lo que hicieron con unos fondos del Mitch fue terrible, se repartieron casi 40 millones que eran para productores que habían perdido sus bienes y sus cosechas”, señaló Centeno.

Un informe de peritaje practicado al Bancafé, que rola en el expediente judicial y que fue revelado en septiembre de 2001, cuando el banco ya estaba liquidado, indica que un fondo de crédito entregado por la Financiera Nicaragüense de Inversiones (FNI) al Bancafé en 1999, para rehabilitar la pequeña producción rural en los municipios afectados por el huracán Mitch, fue desviado mediante mecanismos fraudulentos a personas que no eran sujetos de crédito de dichos fondos.

Durante el avalúo se determinó que en muchos casos se escondieron expedientes con los avalúos de los bienes dados en garantía. No había libro de actas, ni las actas del Comité Ejecutivo de Crédito, ni muchos documentos de formulación de préstamos.

Al momento de ser intervenido el Bancafé, estos fondos habían ido a parar a destinos distintos del original, y habían generado una deuda de 59 millones de córdobas, es decir, 15 millones más de los fondos emitidos, sin que la dirección del banco hiciera algo al respecto, señala la Fiscalía en su denuncia por este caso en los juzgados de Managua.

MAYORGA RETA AL FISCAL CENTENO

“Y faltan muchas cosas más en esos juicios, yo por eso lamenté que en un jurado de conciencia a este señor (Mayorga) lo hubieran declarado inocente, cuando hizo perder mucho dinero al Estado. Para mí, todo quiebra banco preso, bien preso está… es más, debería haber más encerrados”, dice Centeno.

Mayorga reta al fiscal Centeno a que le demuestre que en ese caso hubo delito. “Yo lo reto a que me demuestre cuál es mi delito, si en ese informe de peritaje jamás se menciona mi nombre, se señala a otras personas, nunca sale ahí mi nombre”, reclama Mayorga, quien pide a la Contraloría General de la República que investigue la actuación de la SIB y “así se revelen los misterios que envolvieron la quiebra de este banco y otros”.

La petición de Mayorga llegó a oídos de la CGR y han iniciado una auditoría en la SIB para determinar si existe responsabilidad del superintendente de Bancos, Noel Sacasa, en la quiebra del Interbank, Bancafé y otros.  

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