Nicaragua en el mercado global

Aracely Chá[email protected]

Nicaragua en 1995 ratifica en la Asamblea Nacional bajo el decreto N°47-95, el Acuerdo y sus anexos suscritos con la Organización Mundial del Comercio-OMC, el 15 de abril de 1994 en la ronda de Uruguay por el Ministro de Economía de ese entonces. Esta ratificación que hace Nicaragua obedece a la urgente necesidad de entrar al mercado internacional de bienes y servicios, y por una participación activa en los foros multilaterales que norman el Comercio Mundial.

En este marco, se crean las condiciones para que Nicaragua, mediante sus gobernantes, inicie una carrera desenfrenada para obtener congratulaciones de los organismos multilaterales, asumiendo los ajustes estructurales como punto de partida para el “saneamiento de la economía”, para posteriormente disponerse a la búsqueda de la firma de Tratados de Libre Comercio con los países del Continente Americano.

Lo que se persigue en Nicaragua a toda costa es lograr atraer inversión de capital extranjero, ya que se necesita ampliar las fuentes de empleo, sin discriminar el hecho de que para ello los nicaragüenses incursionemos en el perverso mundo de las maquilas, el que viene fomentando desde hace unos años. En este Mercado Globalizado Nicaragua casi sólo tiene por negociar en estos tratados su gente y el territorio.

Los protocolos de los Tratados que Nicaragua está negociando responden al principio de desregularización de los aranceles, liberalización de la inversión, la incorporación de los servicios y la propiedad intelectual, o sea todo está orientado a ofrecer apertura y más apertura, el único detalle es que Nicaragua está en profunda desventaja, porque aunque tengamos igual derecho no competimos en iguales condiciones, tenemos atraso en calidad y tecnología, convirtiéndose éstas en barreras de entrada, entre otras más.

En los últimos años hemos observado como el Gobierno Liberal ha estado invirtiendo en infraestructura, principalmente en carreteras, como una vía para atraer el capital extranjero en el marco de la apertura comercial, obviando factores más importantes que permitan a los nicaragüenses ponernos en mejor posición frente a los nuevos tiempos, observando, entre otras cosas, aspectos tecnológicos, creación de capacidades en su fuerza de trabajo como un factor que dejen mayores beneficios económicos y sociales, orientando el fomento de desarrollo de la pequeña empresa agrícola e industrial, protegiendo la inversión nacional mientras se consolida, renegociando los acuerdos con los organismos multilaterales.

Este es el escenario, en el que la desacertada política de gobierno deja a los nicaragüenses a merced de los vaivenes de la globalización y lo más paradójico de todo esto, es que se están negociando los TLC, a espaldas de la población, sin consulta alguna, ni siquiera con los actores económicos del país, quienes reciben los embates de entrada y en la cadena la población consumidora y para cerrar con broche de oro el concepto de nación que tenemos, ya que las leyes globales se sobreponen a las leyes nacionales.

*La autora es Directora ejecutiva Liga de Defensa de los Consumidores (LIDECONIC).  

Editorial
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