Sergio [email protected]
La Policía Nacional tiene una característica que le permite diferenciarse de la mayor parte de las instituciones policiales de la región: Nace de un proceso de carácter social. Es decir su génesis es expresión de las contradicciones internas de la comunidad, nace de las entrañas de la sociedad, no es creada académicamente, sino que surge como expresión de un momento histórico. Esto permite, que la Policía Nacional goce de un gran respeto y confianza. La “mística de sus fundadores” ha hecho que la Policía haya comprometido su esfuerzo y energías en consolidar una institución en el marco del respeto de la dignidad de la persona y sometida al imperio de la ley, y también ha permitido que los actos de corrupción sean hechos aislados y no se haya generalizado este fenómeno en la misma. Lamentablemente para el año 2010, en la institución no quedará un solo fundador de la misma, ya que el tiempo de servicio según su normativa es de 30 años, pasando a retiro los que quedan. Este hecho supone un desafío y un riesgo para la sociedad nicaragüense.
La formación de los fundadores no sólo es profesional y científica, sino ideológica, tienen formación política y de clase social sólida. Esto ha permitido que no tengamos una Policía represiva, sino una Policía en permanente relación dialógica con la sociedad, y que al enfrentar los problemas sociales no los resuelva a “punta de fusil”, sino ponderada y reflexivamente. Esto ha hecho que la institución no haya caído en el juego de la política. El retiro de los fundadores de la Policía, supone pues un desafío y un riesgo.
Un desafío, porque los creadores de la institución deben trasladar no sólo la experiencia profesional, sino también el compromiso de los valores democráticos a los policías de nuevo ingreso y procurar que interioricen el más alto sentido de respeto de la persona humana y su dignidad.
Un riesgo, porque los “nuevos” miembros de la Policía (muchos de ellos ingresan como alternativa económica), no surgen de un proceso para desarrollar una visión social histórica determinada, sino que se están integrando (a través de un proceso de formación académico) en un fenómeno mundial denominado globalización. Una Policía nueva, globalizada.
En este proceso de capacitar (crear) una nueva Policía, el país se encuentra con el hecho de que los países industrializados, conforme a sus intereses, condicionan a los países periféricos a optar un modelo de Policía contra el delito fundamentado en las políticas de “ley y orden” o de “tolerancia cero”. Esta política transnacional está fundamentada en golpear duro a los delincuentes, limitando los derechos fundamentales de la persona al darle mayores atribuciones a la Policía para la “lucha” contra el delito, como puede leerse, sin mayor esfuerzo, en el nuevo Código Procesal Penal. Según esta nueva concepción, que abandona la creada por los fundadores, la Policía retornará a la vieja concepción del siglo XIX. Una Policía guardián de la enorme concentración de riqueza y cuidar la “concentración” de la miseria. Esto pone en riesgo la vigencia de los derechos de las personas si tomamos que en los tiempos futuros habrá mayores niveles de pobreza y, por tanto, mayor posibilidad de criminalizar a los excluidos.
El autor es Catedrático de Derecho Penal y Criminología.