Daniel Núñez [email protected]
Está comprobado por el vertiginoso empobrecimiento de los pueblos, que la globalización es una tiranía perversa, donde las grandes compañías transnacionales son los nuevos colonizadores; amos y señores que arrebatan la identidad nacional, el patriotismo, el coraje y la vergüenza heredada por los héroes y mártires independentistas de nuestra América.
La globalización especializó a los gobernantes de estos países a trabajar para ellos y no para sus pueblos, los postgraduó en política excluyente, en la “privatización” de los recursos nacionales, en implementar desigualdades sociales, sin importarles el riesgo de tanta pobreza, con tal de imponer este sistema diabólico que Su Santidad bautizó como capitalismo salvaje. Promovió la corrupción institucional, creando instancias dentro del Estado para avalar sus políticas, con la participación de la sociedad civil a la que de alguna forma convirtieron en cómplice porque avala esas políticas y los grandes salarios, caso Sr. Luis Durán, ex-asesor del Conpes, pues muchas veces los salarios y privilegios de los funcionarios están por encima de la de sus homólogos en los países industrializados.
Así mismo, en nombre de la democracia, estos gobiernos permitieron y negociaron la política de subsidios de los países ricos para que sus productos puedan comercializarse sin ningún tropiezo; dejando con las manos atadas en una política de “sálvese quien pueda” a los productores, la industria y el comercio, imponiendo impuestos fiscales y arancelarios para dejar la vía libre a los tratados de libre comercio.
Los más sacrificados por esta tiranía son los obreros y los campesinos del campo y la ciudad, y es paradójico que quienes son la mayor reserva moral y espiritual para garantizar el crecimiento económico, hoy en día seiscientos mil nicaragüenses, hombres y mujeres se encuentran vendiendo su fuerza de trabajo calificada engrandeciendo el desarrollo económico en Costa Rica para poder mantener sus hijos que dejan sin la paternidad, tan necesaria en la integración de la familia.
¿Cómo podrían los empresarios del campo y la ciudad, pequeños, medianos y grandes, abrir fuentes de trabajo cuando carecen de una política estratégica integral de crecimiento y desarrollo sostenido?; ¿por qué el gobierno y la Asamblea Nacional no se concertan y protestan con el pueblo ante estas políticas fondomonetaristas para que se flexibilicen y humanicen? ¿Callarán ahora para llorar después?
Que instruyan los sabios y burócratas fondomonetaristas cómo ser rentables para ser sostenibles con políticas financieras donde el crédito es del 18 por ciento anual, con un aumento de impuesto que nos acaban de aplicar del 300 por ciento sobre la tierra, un 100 por ciento más sobre Impuesto Sobre la Renta, C$158.00 córdobas por animal adulto que se vende en los mataderos, rastros y comerciantes; con caminos rurales destruidos donde sacar un novillo de Jalapa, Waslala, El Ayote o Nueva Guinea, cuesta más que traer este mismo animal industrializado de Australia a Puerto Rico o Guatemala, donde dicho sea de paso, ya está llegando esta carne subsidiada a competir con la nuestra. ¿Se puede así ser así competitivos?
Por ejemplo: ¿cómo podrán los ganaderos, el sector que produce las divisas más limpias en carne, leche y pieles, desarrollar sus propiedades; me refiero a cooperativas pequeñas, medianas y grandes productores, cuando están huérfanos de una política de crecimiento y desarrollo sostenible que incluyendo la protección del medio ambiente que permita producir con eficiencia para generar empleos con salarios justos y salvaguardar las empresas, además preservar el patrimonio más importante que un productor debe tener después de su familia: la tierra.
¿Qué hace falta para salvaguardarse? Hace falta, independientemente de la diversidad, una verdadera unidad de los gremios nacionales y trabajar una Agenda Nacional de Desarrollo Sostenible de todos los rubros para negociarla con el gobierno y la Asamblea Nacional y así juntos todos proteger de la extinción. Solamente entonces se podrá tener un propia agenda de mediano y largo plazo y que se institucionalice para que los gobiernos que vengan la respeten y la impulsen.
Cosep, Faganic, Unag, Unapa, Conagan, Canislac, entre otros, tienen la palabra y si el gobierno quiere realmente ser precursor de una nueva era integral, este camino hay que transitarlo ya, para mañana es tarde; porque la incipiente democracia electoral y la frágil estabilidad se puede abortar ante el desempleo, el hambre y la miseria que rodean las ciudades ante la indiferencia de quienes tienen la responsabilidad de ser más humanos, consecuentes y patriotas para no naufragar ante la tiranía perversa de la globalización.
El autor es ganadero y ex presidente de la Unag.