¿Hombres de primera, mujeres de segunda?

Julio Fco. Báez C.

A ciertos por ahí a lo mejor se les ocurra interpretar estas letras como una irreverencia inaudita, a otros como una especie de torpeza por no saber manejarme con la autoridad, y los más benévolos tal vez digan que esto equivale a una soberana pérdida de tiempo.

Pero como sé que el doctor Iván Escobar Fornos no las tomará por ninguno de esos lados, con todo respeto y franqueza escribo al distinguido magistrado, al colega abogado y escritor que siempre me ha brindado su amistad. Se trata de lo siguiente: por favor, que piense con más calma su REELECCIÓN —maldita palabreja que tantas plagas ha traído a Nicaragua— y más bien aproveche este momento para simbolizar con elegancia, a través del ejemplo y un gran sentido de oportunidad histórica, que el término “reelección” debe erradicarse de nuestra vida institucional, por odioso y deleznable, al menos durante un buen tiempo. Tres razones subyacen a esta reflexión epistolar.

En primer lugar deseo abordar un elemento esencial que, por urticante, a veces preferimos ignorar. ¿No cree el doctor Escobar que lo más prudente y razonable en las actuales circunstancias sería que una mujer, una dama del derecho, probada en su honestidad y competencia profesional, la doctora Alba Luz Ramos Vanegas, asuma la presidencia por vez primera en sus catorce años como magistrada del Máximo Tribunal? Viera, doctor, que no deja de rondarme en la cabeza aquella preguntita misteriosa del porqué en la historia judicial de la República de Nicaragua, ese elevado cargo jamás lo ha ejercido una mujer.

En segundo término, me parece que él no debería olvidar cuando apenas llegadito a ese Tribunal Supremo fue nombrado presidente, y ahora —en menos de un año— ya quiere reelegirse. Y no nos venga con el cuento de que muy diferente es reelegirse en la Presidencia de la Corte que en la Presidencia de la República; o que su aspiración es perfectamente legal, cosa que nadie cuestiona. O que esta reelección en la CSJ nada tiene que ver con sus tres reelecciones en la presidencia de la Asamblea Nacional; o que “cuenta con el respaldo del presidente Enrique Bolaños” (aunque hoy descubrí con estupor semejante afirmación de su parte en LA PRENSA de ayer 21 de octubre de 2002, página 4A, me cuesta creerlo por aquello de la independencia de poderes que leo y releo en las obras del doctor, y que hoy mis estudiantes comentaban entre la hilaridad y la indignación).

Para finalizar, respetuosamente le digo al doctor Escobar Fornos que estimo que no debe precipitarse como si fuera ésta la última elección de su vida. Que tenga calma y preste oídos sordos a quienes le digan que en este momento es el hombre, porque “la doctora Ramos —además de ser mujer— no tiene la capacidad de continuar profundizando el legado suyo”, y otro montón de lisonjas disfrazadas de “mesuradas” opiniones políticas que sólo sirven para alentar la vanidad. En fin, mi apreciado y dilecto amigo, piénsela, piénsela muy bien.

El autor es experto en Derecho Tributario.  

Editorial
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