¡De las empresas privatizadas, líbranos Señor!

Karla Marenco [email protected]

Las privatizaciones de los servicios públicos, supuestamente para mejorar los servicios a los clientes, han sido una pura mentira y una vil estafa en este país. Muchas personas hemos sufrido en carne propia historias de historias cuando nos salen los recibos con cobros alterados por aumentos camuflados, o sencillamente no atienden nuestros reclamos.

A diario son centenares los nicaragüenses que pegan el grito al cielo porque los recibos de agua y luz les salen alterados, y si se trata del teléfono nos cargan llamadas internacionales y de celulares que no hacemos y si uno osa reclamar, pasa una de tres: te hacen perder el tiempo, te tratan tan mal como si a uno le están regalando los servicios o sino, sencillamente te dicen que te van a revisar el caso o dar una respuesta, pero que estás en una lista de espera que se vuelve eterna, con la idea quizás de que uno se canse.

Qué tristeza que estas empresas trasnacionales reconocidas a nivel mundial por los millones de dólares que gastan en publicidad, nos sigan dando atole con el dedo y qué terrible que en este país no existan instituciones fuertes y con recursos, para obligar a estas empresas a no robarle a sus consumidores. Estamos dándole de comer y enriqueciendo a un atajo de ladrones sin que nadie haga nada.

Pero más tristeza causa a los nicaragüenses que los gobiernos sean tan incompetentes que se han dejado meter tremendos goles cuando ha tocado privatizar los servicios públicos; algunas veces diría yo delicadamente que ha sido por falta de preparación y conocimiento en materia de negocios y otras, en su mayoría, porque hay unos cuantos ladrones de corbata, que se aprovechan del erario público para hacer sus negocios sucios y enriquecerse a costa de los recursos que le pertenecen al pueblo.

Se han hecho negocios redondos con las privatizaciones y han saqueado los mejores recursos de servicios públicos que tenemos. Para muestra un botón: sólo veamos lo que pasó con el 40 por ciento de las acciones de Enitel, caso que aún duerme el sueño de los justos y que no se sabe a ciencia cierta si alguien va a pagar por tamaño robo.

Pero ojalá que por lo menos estas empresas hicieran el simulacro de dar un servicio decente, aunque sea maquillado, nooo, eso es un sueño. ¡Señores empresarios privados transnacionales, por favor!, tengan la amabilidad de capacitar al personal que atiende a los clientes. Es un verdadero dolor de cabeza que además de que nos asaltan el bolsillo, no tengan la delicadeza de tratarlo a uno con cortesía, con agilidad y sobre todo con honestidad cuando uno llega a reclamarles.

Pudieran empezar por aunque sea levantar los teléfonos a los clientes, especialmente en las sucursales de energía eléctrica, donde parece que no hay operadoras que puedan atenderlo a uno y peor, si uno llega te hacen perder hasta más de una hora con un número en la mano, para luego decirte que no aceptan tu reclamo o que te van a dejar en una lista de espera, donde realmente te dejan esperando el tiempo que a ellos les da la gana. Lo que nos queda a todos los consumidores es unirnos y comenzar a hacer valer nuestros derechos de alguna forma, para ellos necesitamos el apoyo de las instituciones reguladoras del Estado y éstas al parecer son buenas para nada.

¡De las empresas privatizadas, líbranos Señor!

La autora es periodista.  

Editorial
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