El analfabetismo es una deuda pendiente

Emilio Porta [email protected]

En los últimos años Nicaragua ha experimentado un incremento sostenido de su matrícula de educación primaria. Al comparar la matrícula de 1999, con la del 2002, se observa un incremento cercano al 10 por ciento. En el 2002 cifras preliminares nos indican que Nicaragua cuenta con una matrícula de educación primaria cercana a los 896,000 alumnos, unos 79,000 alumnos adicionales a los reportado en 1999. Este incremento en la matrícula ha significado un incremento anual de la tasa neta de escolarización primaria de un 1 por ciento. Se estima que en el 2002 esta tasa es de 81.3 por ciento, 4 puntos porcentuales sobre el valor observado en 1999 (78.9 por ciento).

A pesar de este considerable avance en la expansión de la cobertura de la educación primaria, señalamos con preocupación que la tasa de analfabetismo no ha bajado como se esperaba. Al revisar el cumplimiento de los indicadores intermedios de la Estrategia de Crecimiento Económico y Reducción a la Pobreza (ECERP), observamos que Nicaragua no cumplió con la reducción prevista de la tasa de analfabetas.

Utilizando la Encuesta de Medición del Nivel de Vida de 1998 (EMNV’98) y la del 2001 observamos que las personas mayores de 10 años que no saben leer, ni escribir representan el 18.8 por ciento y 18.7 por ciento, respectivamente. La meta para el 2001 era de 18.5 por ciento. En términos relativos este problema pareciera que casi no ha cambiado, sin embrago, debido al crecimiento de la población, en el 2001 se observamos un total de 715,272 analfabetos, 76,722 más que en 1998 (12 por ciento).

En el 2001 la población rural presentó una tasa de analfabetismo casi 20 puntos porcentuales superior que a la de población urbana. Los valores observados fueron 30.5 por ciento y 10.9 por ciento respectivamente. De igual manera la pobreza está fuerte mente relacionada con el analfabetismo, mientras que los no pobres reportaron una tasa del 10.8 por ciento, los pobres reportaron una tasa del 23.9 por ciento y los extremadamente pobres una tasa del 41.3 por ciento respectivamente.

Al observar el comportamiento del fenómeno en el territorio nacional podemos distinguir que los departamentos de Jinotega, Boaco, Madriz y Matagalpa observaron las tasas más elevadas de analfabetismo (36.1, 32.3, 30.8, 30.7). Mientras que en los departamentos de Managua, Carazo y Chinandega se reportaron las tasa inferiores (7.8, 12.7, 14.6). Es importante destacar que si bien es cierto Managua presenta la menor tasa, debido al tamaño de su población en términos absolutos es el segundo departamento con más analfabetas 79,270; ubicándose después de Matagalpa que reporto 110,909.

Es importante destacar que el gobierno de la República, con el apoyo de la cooperación Española, está haciendo grandes esfuerzos por impulsar la expansión del Programa de Programa de Alfabetización y Educación Básica de Nicaragua (PAEBANIC). Dicho programa ha sido bien evaluado, he incluso recibió en septiembre del 2000 por parte de la UNESCO la mención Honorífica (Medalla de Bronce) al Primer Premio de Alfabetización Internacional de Lectura y el Diploma de Reconocimiento por su Programa de Alfabetización y Educación Básica de Adultos.

Aplaudimos el hecho que la administración actual haya anunciado su interés en expandir este modelo de educación dirigida a jóvenes y adultos, incorporándole elementos de habilitación laboral para hacerlo más atractivo y pertinente. Estamos seguros que con esta iniciativa el programa colaborará de mejor forma con el desarrollo económico y social del país.

Sin embargo, es importante destacar que las restricciones económicas y la presión por expandir la cobertura de la educación primaria, pudieran limitar el crecimiento del programa de educación de adulto. Situación que debiera obligar al Estado a buscar recursos adicionales y a la sociedad en general a encontrar mecanismos para colaborar con esta causa.

Nicaragua tiene una deuda pendiente con aquéllos que en el pasado no tuvieron la oportunidad ejercer su derecho a la educación y que hoy padecen de analfabetismo. Los nicaragüenses debemos hacer conciencia, que para la erradicación de este mal será necesario contar con la participación de todos.

El autor es asesor del Ministro de Educación  

Editorial
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