Otto J. Reich
El 11 de septiembre de 2001 el secretario Powell se encontraba en Lima, Perú, con sus colegas de todo el hemisferio, preparándose para firmar la Carta Democrática de la Organización de los Estados Americanos, cuando la noticia de los horrendos ataques en Nueva York y Washington llegó a sus oídos. La efusión inmediata de apoyo de nuestros colegas del hemisferio y, en verdad, de todos los pueblos de América, fue conmovedora y reconfortante.
Nuestros vecinos del Caribe y de Canadá abrieron sus hogares y sus corazones a tantos de nuestros ciudadanos, cuyos vuelos fueron desviados y se les ordenó aterrizar.
El gobierno brasileño lideró la invocación del Tratado de Río, dejando sentado que un ataque a uno de los países americanos es un ataque a todos.
Canadá ha enviado a sus hijos e hijas para apoyar a los nuestros en la guerra contra el terrorismo.
Los ministros de Relaciones Exteriores de la OEA hicieron un llamado para elaborar la Convención Interamericana contra el Terrorismo, y Colombia, El Salvador y Perú lideraron los grupos de trabajo.
Escolares en todo el hemisferio dieron su apoyo, recaudando miles de dólares para las familias de las víctimas.
El gobierno de Estados Unidos y el pueblo norteamericano están eternamente agradecidos por el firme apoyo que hemos recibido de nuestros vecinos de este hemisferio y por la solidaridad que nos ha mantenido unidos el año pasado para hacer frente a este desafío contra nuestro estilo de vida.
Ésta no es la primera vez que las naciones de nuestro hemisferio han sufrido a manos de terroristas. Nuestros vecinos de Colombia han sido aterrorizados y asesinados por los narcoterroristas durante más de 30 años. Argentina sigue tratando de llevar ante la justicia a los terroristas que atacaron en Buenos Aires a mediados de los años noventa. Perú va emergiendo de una época de mortales conflictos. El gobierno de Trinidad y Tobago permaneció como rehén de los terroristas en 1990. Y el pasado 11 de septiembre, el hemisferio sufrió con nosotros —353 ciudadanos de otras 28 naciones hemisféricas, muchos de ellos de El Salvador y la República Dominicana— perecieron en el Centro Mundial del Comercio.
Los ataques terroristas golpearon a todas las economías del hemisferio. La economía de Estados Unidos sufrió una aguda caída luego de los ataques, que repercutieron en toda la región. Nuestros vecinos del Caribe resultaron particularmente devastados cuando tantas personas se vieron imposibilitadas de viajar o tuvieron miedo de hacerlo. Aun así, los pueblos del Caribe oriental abrieron sus corazones a los bomberos de Nueva York y a sus familias y generosamente les ofrecieron vacaciones gratis.
Los eventos del 11 de septiembre nos han ayudado también a reconocer la conexión que existe entre el terrorismo y otros crímenes transnacionales tales como el trafico de drogas, el lavado de dinero y la migración ilegal. Estos delitos transnacionales permiten que los terroristas obtengan financiamiento y lleven a cabo sus actividades. Cada paso que un país da para refrenar esta alianza non sancta es un paso adelante para que sus ciudadanos y los de los países vecinos estén más seguros frente al terrorismo.
Desde el pasado septiembre hemos trabajado juntos para hacer frente a este pernicioso enemigo y hacer que nuestro hemisferio sea más seguro. Más de 90 naciones han arrestado o detenido a más de 2,400 terroristas. Más de 100 millones de dólares en activos de los terroristas han sido congelados en más de 160 países. Los países del continente americano han mejorado sus controles financieros y de frontera y han incrementado su colaboración en cuestiones de inteligencia.
En junio de este año, 30 de las 34 naciones de la OEA firmaron el primer tratado internacional desde el 11 de septiembre dirigido a mejorar nuestra capacidad de combatir el terrorismo. Esta Convención Interamericana contra el Terrorismo nos une aún más estrechamente en la batalla común contra aquellos que quieren destruir los valores de democracia y tolerancia que atesoramos.
Juntos hemos logrado impresionante progreso a lo largo del año pasado, y juntos lograremos proteger nuestros valores comunes. Cito las palabras del secretario Powell: “Más que nunca antes, América permanece unida contra el terrorismo y en favor de la democracia. No puede haber dudas sobre nuestra determinación”. A medida que recordamos a aquellos que perdieron sus vidas en Nueva York, Washington y Pennsylvania, no permitiremos que el miedo nos detenga. Honraremos su sacrificio mirando hacia un futuro más brillante, donde América continúe creciendo unida en prosperidad y seguridad.
El autor es Secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental