Roberto Castillo prefiere arriesgarlo en una carrera que tenerlo guardado de perenne.

El auto más veloz

Correrá en el Grand Prix del domingo Wilder Pérez R. [email protected] El auto más veloz de Nicaragua es un Mercedes Benz 32 AMG del año 2003, tiene seis cilindros, dos turbos, 420 caballos de fuerza y su velocidad es tal, que bien pudiera ir y venir a León desde Managua en media hora, si la […]

  • Correrá en el Grand Prix del domingo

Wilder Pérez R. [email protected]

El auto más veloz de Nicaragua es un Mercedes Benz 32 AMG del año 2003, tiene seis cilindros, dos turbos, 420 caballos de fuerza y su velocidad es tal, que bien pudiera ir y venir a León desde Managua en media hora, si la carretera tuviera las condiciones.

No es para desilusionar a sus contendientes, pero participará el próximo 4 de agosto en la competencia “Grand Prix Managua”, organizada cada año por Alejandro Fiallos. Mientras tanto, descansa en la filial Mercedes Benz de Managua.

De hecho casi nunca sale a las carreteras, y quienes lo han visto seguramente han apreciado el espectáculo de ver con qué facilidad se desplaza sobre el pavimento. “Es que no me gusta mucho sacarlo a las calles porque actualmente hay muchos baches”, comenta su dueño Roberto Castillo, que pagó cien mil dólares por obtenerlo.

Difícilmente alguien arriesgaría un auto como ése en una carrera a la par de vehículos de hasta cinco años de desfase y conductores inexpertos. Sólo pensar en un rayón daría escalofríos.

No obstante, Castillo dice que lo trajo para eso. “Para correr, todo tiene su riesgo, ya compitió en Montelimar el mes pasado y ganó el primer lugar… prefiero eso antes de tenerlo parqueado”.

El carro alcanza los 300 kilómetros por hora, pero hasta ahora el máximo que ha exhibido es 200 en la Carretera a Masaya, por sus condiciones. Su dueño dice que “necesitaría una recta mínima de 20 kilómetros para llegar al tope, pero aunque aquí existan, no es seguro, siempre hay animales que se cruzan en medio”.

El “Mercedes” tiene menos de dos meses de estar en Nicaragua. La compañía duró seis meses elaborándolo desde que Castillo lo encargó “con todas las extras”. Eso incluye cuatro computadoras, según el propietario, que indican desde la regulación de los frenos en un bache hasta un sistema que advierte cuando el auto se sale de la ruta cuando se dirige a un destino específico, incluyendo la regulación de la velocidad por sí sola.

Castillo asegura que no es la primera vez que tiene un auto así. “Ya en décadas anteriores tuve dos carros deportivos, porque a mí toda la vida me han gustado”, puntualiza. No podrá desarrollar la máxima velocidad en la pista contigua a la catedral Metropolitana, pero será un verdadero show observar esos 420 caballos de fuerza en plena competencia.  

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