Unir y no separar

Róger Fischer S.*

La Convención del PLC recientemente realizada en un conocido hotel capitalino, puso de manifiesto que la mayoría liberal está a favor de la democratización y transparencia del partido y aún más, que apoya decididamente al presidente Bolaños. El telegrama enviado a los demás liberales honestos, a través de la gran presencia de los convencionales y los discursos de unidad tanto de Rizo como de Somarriba, son mensajes claros de que no se trata de dividir al liberalismo, sino, antes bien, de fortalecer su quehacer político, depurando al partido de todos aquellos elementos comprometidos con la corrupción y la dedocracia.

Si el presidente de la Asamblea declinara a sus pretensiones presidencialistas por el bien de él mismo, el partido y Nicaragua, que es lo más importante, la situación crítica por la que atraviesa el país sería mucho más fácil de manejar para el gobierno. Curiosamente, no es el Frente Sandinista como partido de oposición el que pone las piedras en el camino, sino aquellas personas que estuvieron a favor de la candidatura de don Enrique y que hoy desean el continuismo a la antigua a base de prebendas y caudillismo.

Si algo dejó claro la Convención del PLC, es que a partir del domingo 23 de junio el presidente de la República, Ing. Enrique Bolaños, tiene el respaldo de un partido, mismo que debe encontrar la fórmula de unir a los liberales y no separarlos. La Convención del Día del Padre tiene una misión muy importante, tal es el fortalecimiento del Partido Liberal. Hoy por hoy, se necesita para la democracia en Nicaragua, un PLC fuerte. Sabemos y quedó demostrado en las recientes elecciones la necesidad y el anhelo de la mayoría de los nicaragüenses, por y para vivir en una Nicaragua libre, honesta, justa y democrática. Sólo un partido liberal unido puede garantizar esas aspiraciones.

Los actos de corrupción han empañado una administración anterior que hizo muchas obras de progreso, en una situación económica con mejores perspectivas que la actual. Los precios de nuestros productos en el mercado internacional han sufrido una merma considerable. La guerra sorda que abate al mundo afecta directamente nuestra frágil economía, los desastres naturales y dudosos inviernos siempre están presentes, a eso tenemos que agregar la corrupción y sus incidencias en la banca nacional y un estado de pobreza que afecta la salud y educación de los más desposeídos.

Por amor a los pobres de Nicaragua, por amor a la patria, nuestros diputados deben trabajar para encontrar soluciones efectivas que permitan al país llevar a un feliz término las negociaciones con el FMI. Es indispensable para nuestro país participar de los créditos y ayudas internacionales que emanan de esos acuerdos. Hacia ahí deben ir enfocados los esfuerzos de la Asamblea y no a destinos politiqueros ni valladares prepotentes. Es hora que nuestros políticos demuestren su sensibilidad patriótica y que el bien común prevalezca sobre los intereses personales. Conozco a muchos diputados, sé que son sinceros con ellos mismos y con su patria. Una cosa muy diferente es el respeto a la amistad y otra la fidelidad a su propio país. Yo por mi parte sigo siendo amigo de mis amigos, pero antes, amigo de Nicaragua.

*El autor es publicista.
[email protected]  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí