La globalización debería tener rostro humano

Sergio [email protected]

Ante el fenómeno de la globalización se manifiestan internacionalmente dos posturas dominantes: los “globófilos”, promotores de las bondades del capitalismo mundial, al que presentan como mágica solución, y los “globófobos”, opositores a lo que sugiera el sistema capitalista, considerándolo intrínsecamente malo.

A nivel local escuchamos el mismo eco: quienes apuntan a la globalización como respuesta incuestionable a nuestra miseria, mientras su contraparte recurre a interminables lamentos sobre neo-liberalismo y privatizaciones. Eso es todo para dos posiciones insuficientes, entre otras razones porque no abordan la globalización sino que la limitan a las políticas económicas neoliberales —que encuentran en la globalización un excelente vehículo, pero no son lo mismo— y porque ambos grupos lucen excluyentes sin lograr separar la intención de aplastar a su rival ideológico.

Sin embargo, es imperativo debatir opciones que permitan a Nicaragua sufrir el menor daño posible —beneficiarse, si es posible— de un fenómeno mundial inevitable que, además de imponer políticas económicas, obliga a una cultura global que tiende a sustituir la identidad propia, redefine la interpretación y respeto a los derechos humanos, parece abandonar a su suerte a los sectores más vulnerables, exige modificar/crear leyes según convenga, empuja a relaciones comerciales desventajosas, impacta en el derecho y las relaciones internacionales, etcéteras.

Jaques Delors, ex presidente de la Comisión Europea, ha dicho oportunamente que la globalización “Es tiempo de propuestas”, ante la necesidad de una discusión nacional seria, cabe considerar los aportes de Juan Pablo II —además de Papa, intelectual de primer orden— para quien ”a priori, la globalización no es ni buena ni mala. Será lo que la gente quiera que sea” (Discurso a la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, abril 27, 2001). Y que, teniendo un impacto cultural, social y político, requiere de tres principios fundamentales para no deshumanizarse: 1.- Los derechos humanos: “…la persona humana, fuente de todos los derechos humanos y de todo orden social. El ser humano debe ser siempre un fin y nunca un medio, un sujeto y no un objeto, y tampoco un producto “comercial” (idem). 2.- La solidaridad: “los individuos, cuanto más indefensos están en una sociedad, tanto más necesitan el apoyo y el cuidado de los demás, en particular de la intervención de la autoridad pública” (Centesimus Annus, 10). Se trata de “entretejer de solidaridad las redes de las relaciones recíprocas entre lo económico, político y social…” (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, enero 1, 2000). 3. La subsidiariedad: “En el valor de las culturas humanas, la globalización no debe ser una nueva versión del colonialismo” (Discurso a la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, abril 27, 2001). “Las unidades sociales más pequeñas —naciones, comunidades, grupos religiosos o étnicos, familias o personas— no deben ser absorbidos anónimamente por una comunidad mayor, de modo que pierdan su identidad y se usurpen sus prerrogativas”. (Discurso a la Academia Pontificia para las Ciencias Sociales, 24 de febrero, 2000).

Para Juan Pablo II la globalización debería tener rostro humano. “¿Cuál es la imagen del hombre que propone y, en cierto modo, impone? ¿Cómo es la cultura que favorece?… Da la impresión de que los complejos dinamismos provocados por la globalización de la economía y de los medios de comunicación tienden a reducir progresivamente al hombre a una de las variables del mercado…”. “El hombre corre el riesgo de sentirse pisoteado por mecanismos de dimensiones mundiales sin rostro y de perder cada vez más su identidad y su dignidad de persona”. (Discurso ante la Sexta sesión de las Academias Pontificas)

Si Nicaragua ha de someterse a la globalización —absorbida por fuerzas económicas mundiales— al menos cobremos conciencia a qué nos están metiendo, y procurémosle un rostro justo.

El autor es periodista de opinión.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí