Venta al martillo, obras de arte y Colección Banic

Mercedes Gordillo

Ante el anuncio la Venta al Martillo. Colección de Obras de Arte, Banic, deseo expresar mi opinión al público interesado: en primer lugar porque desde hace más de treinta años he mantenido una estrecha relación con la plástica nacional, organizando exposiciones dentro y fuera del país. Fui directora de Galería Tagüe. He publicado diversos ensayos y artículos críticos en periódicos y revistas nacionales y extranjeras, tengo un libro inédito al respecto, así como un poemario antológico de grandes pintores latinoamericanos, todo esto sólo para manifestar que poseo alguna autoridad en este tema.

Estoy impresionada con el aviso de la Venta al Martillo a realizarse el próximo 16 de julio de este año. Sorprendida por la cuantiosa suma, un millón de dólares (US$1,000.000), por esta colección llamada de golpe Patrimonio Nacional.

La colección posee 360 cuadros, de los cuales 66 pertenecen a una familia de pintores bajo un mismo apellido.

La lista de cuadros publicada en el diario mencionado está compuesta en su mayoría por autores desconocidos o pintores de trayectoria menor en el panorama pictórico nacional.

La cantidad de obras de pintores reconocidos es muy baja comparativamente, el que tiene más, aparece con 13 ó 10, o simplemente lo que contrasta notoriamente con 30 ó 16 de un solo artista sin trayectoria.

En todo caso, la mezcolanza existente en la colección Banic, incluye buenos, malos, feos, aparece sin ningún respaldo de especialistas.

Resulta extraño no encontrar ninguna pintura de Armando Morales, personalmente le vendí tres al Dr. Eduardo Montealegre en la década del 70, en Tagüe. Tampoco se menciona en la lista el Cubo, escritura rotatoria de grandes dimensiones de Bernard Dreyfus, así como sus cajas laquedas en forma de robots, expuestas en los pasillos del Banic, desde los años 70.

Creo que los tres manuscritos de Rubén Darío deben tener incalculable valor, sin embargo, habría que consultar a expertos en la materia entre otras cosas para verificar su autenticidad. Lo mismo debería suceder con las pinturas, que a lo mejor resultan ser copias. He visto cuadros falsos de Armando Morales, Aróstegui, Sobalvarro y Vanegas, expuestos en oficinas importantes.

En cuanto a 3 litografías llamadas anónimas, es oportuno señalar que los anónimos válidos en este país pertenecen al período colonial.

Resulta difícil creer que exista aquí un espacio acondicionado para albergar semejante número de obras, a fin de preservarlas de la destrucción y saqueo que han sufrido gran número de trabajos de la colección del Museo Cortázar, donada al pueblo de Nicaragua en los años 80.

Para terminar, creo que los nicaragüenses tenemos derecho a ser informados de lo que se considera Patrimonio Nacional. Hay que distinguir, averiguar y conocer a fondo el arte que se realiza en Nicaragua, la calidad o mediocridad de nuestros artistas y en este caso saber dónde surgió la alarmante cifra del millón antes mencionado.

Los representantes del Banic parece que no han consultado a los pintores sobre el precio real de sus obras. Habría que ver si el extinto banco está perjudicando a los artistas, estableciendo precios distanciados de la realidad, especialmente en estos momentos de crisis económica que padece el país entero. Todo el asunto se presta a serios cuestionamientos.

Esta Venta del Martillo podría estar perjudicando a unos, y elevando de categoría a otros artitas, acaso sin merecerlo. A propósito: ¿quién sabe dónde se encuentran los libros publicados por el Fondo de Promoción Cultural del Banic?, entre ellos el notable libro de la Dra. Dolores Torres, historiadora y crítica de arte, La Modernidad de la Pintura Nicaragüense 1948-1990.

La autora es escritora y crítica de arte.  

Editorial
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