Jaime A. Pastora R.
El 27 de enero del año en curso me publicaron en el Diario LA PRENSA un artículo titulado “El buen negocio de educar”, en el que hacía alusión a la proliferación de centros de estudio que se autollaman Universidades. También me referí a la enseñanza deplorable y deficiente de la que están siendo objeto los estudiantes en la actualidad.
Desde hace más de medio siglo o quizás más años, para ser bachiller se requieren prácticamente once años de estudios, de los cuales seis corresponden a primaria y cinco a la secundaria. También es cierto que desde hace mucho tiempo un porcentaje elevado de bachilleres se quedaban sin ingresar a la universidad, unos porque no lograban pasar el examen de admisión, otros por motivos económicos y un porcentaje mayor seguramente porque no alcanzaban cupo, pues recuerdo que hace unos treinta años contábamos en Nicaragua prácticamente sólo con dos universidades: la UCA y la UNAN, y en la actualidad ya son más de cuarenta centros llamados universidades.
Hay que reconocer que en los últimos años la enseñanza deja mucho que desear, y si un estudiante egresa de la secundaria como bachiller sin una base sólida y necesaria para cursar estudios en la universidad, esto no se debe solamente a la enseñanza que recibió en la secundaria, pues el estudiante, futuro bachiller, empieza a formarse desde el primer año de la primaria.
Según el titular del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, es necesario aumentar a seis años la secundaria, argumentando que cinco años es poco tiempo para que los alumnos profundicen en algunas materias. En mi opinión, esta idea está completamente equivocada, pues con el tipo de enseñanza actual, ni que se aumente diez años más a la secundaria se obtendrán buenos bachilleres.
Lo que sí comparto con el señor Silvio De Franco es que necesitamos más calidad en la enseñanza, pero no más años de estudios. Lo que no se aprendió en once años, no se aprenderá en uno más.
Recuerdo una vez que pasé por una escuela primaria en un pueblo del Norte de Nicaragua, y vi que en un aula había en la pared una cartulina con las letras del abecedario, al que le faltaban como cinco letras. Imagínense la calidad de maestros con que contaban los estudiantes de esa escuela. ¿Dónde está la supervisión del MECD?
Tratar de aumentarle un año más a la secundaria no será de ningún beneficio para los estudiantes, al contrario, aumentaría la carga económica de los padres de familia que hacen malabares para enviar a sus hijos a la escuela.
Creo que el gobierno, a través del MECD y el Consejo Nacional de Universidades deberían preocuparse más por la clase de profesionales que están egresando de las universidades actuales, las que en lugar de ampliar los años de estudio y la calidad de enseñanza, están ofreciendo carreras en menos tiempo (cuatro años) y peor aún, con modalidades sabatinas, dominicales y por encuentro.
Espero que en la nueva era del gobierno del Ing. Bolaños, se corrijan estas anomalías.
El autor es veterinario.