Relaciones comerciales con Europa

En las relaciones entre dos países —o dos bloques de países— es importante establecer una diferencia entre las que son de orden estrictamente cooperativo o asistencial y las comerciales. En el primer caso, la parte fuerte, o rica, es la que le brinda ayuda a la parte débil o menos rica. Tomemos el caso de la Unión Europea (UE) y América Latina. La Unión Europea es un ente político y económico compuesto actualmente por 15 naciones del Viejo Continente. Es la parte rica y poderosa de la relación, o sea, la parte benefactora o donante. La otra parte, América Latina, es un conglomerado de naciones dispersas que no están integradas ni política ni económicamente, salvo ciertas frágiles integraciones económicas regionales, como el Pacto Andino, el Mercosur, o el Mercado Común Centroamericano. América Latina, entonces, por ser la parte débil o menos rica de la relación, es a su vez la parte receptora de la asistencia o cooperación.

Las relaciones comerciales son otra cosa. En ellas no existe un benefactor y un beneficiario, sino un intercambio de bienes y servicios en el que ambas partes son beneficiadas, aunque, al igual que en las relaciones asistenciales, puede suceder que la parte débil resulte beneficiada en mayor grado que la parte fuerte, pero a cambio de satisfacer un deseo o una necesidad de la parte fuerte. Es el caso, por ejemplo, de la relación entre México y Estados Unidos a través del Tratado de Libre Comercio (TLC) que existe entre ellos (Ese Tratado incluye también a Canadá). Estados Unidos es la parte fuerte, y México la parte débil. Sin embargo, aunque ambos países se han beneficiado desde que se estableció el TLC en 1994, ha sido México el que ha obtenido un mayor beneficio relativo. Esos resultados han echado por la borda los temores y los argumentos de algunos que decían que el único favorecido sería el socio fuerte de la relación.

En la reciente cumbre de presidentes y de jefes de estado de la Unión Europea y de América Latina y del Caribe, celebrada el viernes y el sábado pasados en Madrid, España, se pretendió poner un mayor énfasis en la parte comercial, sin descuidar, por supuesto, la asistencial. Los resultados concretos, sin embargo, no fueron muchos. Entre estos estuvo la firma de un TLC entre la UE y Chile, similar al que la UE firmó con México en 2000. El resto estuvo constituido más que todo por promesas y buenas intenciones.

Es tan débil la posición de negociación de los países latinoamericanos, que el bloque económico regional más fuerte, el Mercosur —integrado por Brasil, Uruguay, Paraguay y la Argentina— tuvo un encuentro bilateral con la UE que duró sólo 45 minutos. Imaginémonos, entonces, cuál podía ser la posición negociadora de bloques económicos más débiles como el Pacto Andino o Centroamérica. No obstante, se nos dio esperanzas de que para 2004 podría empezar a negociarse un TLC entre ellos y nosotros.

Aunque la Unión Europea ha firmado por separado TLC con México y con Chile —algo que habla muy bien de la capacidad económica del pequeño país suramericano— ha dispuesto que de ahora en adelante, cualquier nuevo TLC se firmará sólo con grupos de países asociados regionalmente. Atrás, dicen ellos, quedó el unilateralismo. Nicaragua y los demás países centroamericanos, tienen, por lo tanto, una gran presión para integrarse política y económicamente, ya que al igual que los Estados Unidos, la Unión Europea, firmaría sólo con Centroamérica y no con ningún país individualmente.

La intención de Europa de firmar tratados de libre comercio con regiones de América Latina pone a esta última en una mejor posición negociadora con respecto a Estados Unidos, en lo que se refiere al TLC conocido como el Área de Libre Comercio de las Américas, o ALCA. Lo que resulta evidente, en todo caso, es el impulso mundial hacia el libre comercio, que no es otra cosa más que la irreversible e inevitable globalización. Nicaragua y los demás países del área deben estar conscientes de ello, y prepararse para insertarse de la mejor manera posible en esa realidad mundial.  

Editorial
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