El advenimiento de la nueva Nicaragua

Isidro Urtecho Marín

El advenimiento de la nueva Nicaragua es claro y definitivo, es el comienzo de un nuevo estilo de gobernar, hoy estamos viviendo momentos de trascendencia, es el embrión de la metamorfosis de una era y de un nuevo camino de optimismo y esperanza, es el momento histórico de enaltecer al pueblo de Nicaragua, aplicando sin timidez ni titubeos el estado de derecho, de luchar contra la corrupción, venga de donde venga, enfatiza constantemente el ciudadano presidente don Enrique Bolaños.

Es una decisión importante para hacer escarmentar a todos los equivocados que han creído que la política es un negocio productivo. Muchos no militamos en política por temor a ser involucrados en cosas turbias, claro que hay sus excepciones. Esta decisión del señor presidente Bolaños es determinante porque se fortalecerá la verdadera democracia de la honestidad y posiblemente nos motivará a muchos indiferentes a integrarnos a la vida política.

Ojalá logremos recuperar físicamente todo lo sustraído del erario, para que sea asignado a los centros asistenciales y proveerles la medicina a nuestros niños, ancianos y dispensarizados, conocidos como enfermos crónicos, que tienen meses de recibir una atención inadecuada por no haber la medicina que ellos necesitan.

Dios permita reflexionar toda esta trágica situación que viven estos hombres, señalados por malos manejos de los fondos del Estado. ¿Cuánto dolor le estarán causando a sus familiares, amigos y aún a sus correligionarios, por este acto de debilidad cometido abusando del poder y sacrificando a un pueblo que sufre?, porque son largos años de miseria los que se viven en esta adolorida Patria. Es algo insólito que hombres preparados tomaran la decisión de empobrecer más a Nicaragua, algo muy importante con esta actitud irresponsable es el riesgo en que colocan las ayudas que generosamente nos brindan los países hermanos.

Tengo ya varios años de ser un crítico de esa pasión desordenada que muchos de nuestros políticos tienen por el enriquecimiento ilícito, siempre he señalado la ostentación y arrogancia de los funcionarios públicos, habrá sus excepciones. “El justo respeta y obedece la Ley, el justo sólo toma lo que legítimamente le corresponde”, esa fue la enseñanza que me heredaron mis padres. Por eso, tengo el deber de señalar los malos manejos que tanto daño le han causado a nuestra nación, para hacer honor a mis antepasados que tuvieron una gran pasión por la política y por la honestidad, estos hombres no gozaron de fortuna porque amaron a Nicaragua. Su legado fue su gran honor y gran amor a la Patria.

El pasaje Bíblico entre Jesús y Saqueo del Evangelio de Lucas. Saqueo un cobrador de impuesto del imperio romano que oprimía al pueblo de Dios, Saqueo sube a un árbol para conocer a Jesús porque quiere abrazar la misericordia de Dios, y Jesús lo ve y le dice: “Hoy estaré contigo en tu casa”. Qué maravilloso sería que todos retomáramos esta invitación que nos hace Jesús. Saqueo sabe que es odiado por el pueblo, sin embargo, no todo en él es malo, aunque sus manos están sucias no ha perdido totalmente el sentido del bien, Dios lo perdona por reconocer sus malas acciones. Jesús no es un demagogo, lo que le interesa es el arrepentimiento de Saqueo, que ofrece regalar a los pobres su capital y devolver cuatro veces más de los impuestos que había cobrado. Ésta es la metamorfosis que se da en Mateo antes Saqueo, reconocer nuestro pecado y devolver lo robado nos hace un hombre nuevo. Yo soy testigo de la bondad de Dios, la que he recibido a través de su gran misericordia. Invito a reflexionar profundamente sobre este pasaje del Evangelio, que nos llama a todos los nicaragüenses, a unos a la conversión como Saqueo, a otros a la compasión como Jesús la tuvo con el publicano, ya el pecador sufrirá la consecuencia de su pecado, pero dejemos que sean los tribunales de justicia los que esclarezcan e impongan la justicia, no convirtamos los juzgados y los medios de comunicación en un coliseo romano y no hagamos leña del árbol caído para que verdaderamente nos encaminemos a recibir la nueva Nicaragua que tanto necesitamos. Dios bendiga a Nicaragua.

El autor es escritor.  

Editorial
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