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MADRID.- Los países de Centroamérica tendrán que prepararse, como atletas, para una competencia decisiva que librarán a partir del año 2004, porque de su triunfo depende que sus poblaciones dejen de ser tan pobres y emprendan una carrera de progreso.
La Unión Europea (UE) se comprometió con claridad, hace tres días, a comenzar a negociar un tratado de libre comercio con la región centroamericana a finales del año 2004, que puede significar el inicio de una serie de cambios económicos y sociales para estos siete países pequeños que sólo juntos podrán hacerse oír en el mundo.
Pero esa competencia requiere preparación y disciplina de cada uno y del conjunto, porque los europeos también señalaron sus requisitos, más allá del principal que es la integración comercial del istmo. A Europa le preocupa, por ejemplo, que Centroamérica sea cada vez más frágil ante los desastres naturales, y eso tiene una causa conocida que es el deterioro del medio ambiente.
La Unión Europea ha destinado más de 200 millones de dólares para la reconstrucción de poblados centroamericanos afectados por desastres naturales, después del huracán Mitch en 1998.
Sin embargo, los gobiernos hacen muy poco a favor del medio ambiente, me dijo aquí Michael Gowen, uno de los jefes de la unidad europea de asistencia humanitaria (ECHO), que también ha dado aportes económicos para las víctimas de esos desastres.
El problema ambiental también tiene relación con los nuevos negocios que surgirán en Centroamérica, porque un acuerdo de asociación con la Unión Europea, significará, además de intercambio comercial, la llegada de inversiones.
Por eso, los acuerdos que suscribieron aquí el sábado los gobernantes de las 15 naciones europeas con los de América Latina y el Caribe, precisan que es importante “fomentar un turismo nacional e internacional sostenible, con inclusión del turismo ecológico, como instrumento eficaz de desarrollo económico y cultural, tanto a nivel local, como regional e internacional.
El problema mayor en Centroamérica es el aumento de la pobreza, a pesar de que algunos países muestran crecimiento económico. Guatemala, comentó Gowen, es el país más rico de la región, pero tiene la población más pobre.
Los gobiernos han lanzado programas o proyectos para la disminución de la pobreza, con resultados contradictorios en muchos casos porque los pobres aumentan. Ocurre, como ya vemos en Nicaragua, que parte del dinero se pierde en las administraciones públicas, por la corrupción.
Los gobernantes solicitan a los países ricos preferencias en la cooperación económica y comercial, aunque en Europa prevalece el criterio de que la solución debe surgir de los países afectados, en este caso los centroamericanos. Mientras tanto, “sólo podemos sugerirles que sigan el modelo europeo en que la prosperidad tiene que integrar a toda la sociedad”, dijo Tomas Dupla, jefe de la unidad de relaciones exteriores de la UE.