Proyecto Varela y embargo a Cuba

Durante su visita a Cuba en enero de 1998, el papa Juan Pablo II le dijo a los cubanos: “No tengáis miedo”. Esa frase del Papa, pronunciada con claridad y firmeza en el “país del miedo” —como lo llama Librado Linares, del disidente Movimiento Cubano Reflexión— debe haber sonado extraña en los oídos de los miles de personas que la escucharon. Cuatro años después, el fruto de la petición papal se ha encarnado en el llamado “Proyecto Varela”, un evento cívico sin precedentes en la isla caribeña.

El 11 de mayo del presente año, una conmovedora fotografía tomada el día anterior le dio la vuelta al mundo. En ella se aprecia a Oswaldo Payá Sardiñas, del Movimiento Cristiano de Liberación, a Antonio Villa y a Andrés Régis —todos ellos disidentes que viven en Cuba— llegando a la Asamblea Nacional con unas cajas que contenían 11,020 firmas de apoyo a una petición para que se haga un referéndum. A esa petición es a la que se conoce como “Proyecto Varela”. El referéndum reclamaría los derechos a la libertad de expresión y de asociación, una amnistía para los presos políticos, la reforma a la Ley Electoral, el derecho a tener un negocio propio, y la convocatoria a unas elecciones con posterioridad a la realización del referéndum. Como era de esperarse, el gobierno cubano acusó de “traidores” a los peticionarios y los acusó de estar siendo manipulados desde el exterior.

Sin embargo, el “Proyecto Varela” suscitó de inmediato una gran simpatía en todo el mundo democrático, y tres días después de haber sido presentado, el ex presidente estadounidense, Jimmy Carter, en una histórica visita a Cuba, le dio un fuerte espaldarazo al mencionarlo por su nombre y al decir que “cuando los cubanos ejerzan este derecho para pacíficamente cambiar sus leyes mediante un voto directo, el mundo verá cómo son los cubanos, y no los extranjeros quienes decidirán el futuro de este país”. El proyecto tiene la característica de haber sido elaborado de acuerdo con la Constitución cubana, que establece que la Asamblea Nacional debe convocar a un referéndum nacional si recibe las firmas verificadas de 10,000 votantes empadronados.

No hay duda de que tarde o temprano los sentimientos libertarios del pueblo cubano tendrán que hacerse realidad. El “Proyecto Varela” representa la oportunidad de oro para cambiar las cosas pacíficamente, pero, la pregunta es: ¿cumplirá el gobierno cubano con la obligación que le impone la Constitución Política de efectuar el referéndum? Eso es lo que está por verse, y es muy probable que no tenga ni la menor intención de cumplir, ya que las probabilidades de que la gente apoye mayoritariamente el petitorio referido son enormes. Eso conllevaría la pérdida del poder para Fidel Castro, algo que, obviamente, él jamás ha contemplado.

Hace un año, Oswaldo Payá le decía a la Fundación Atlas, de Argentina: “Los cubanos en su propio país están marginados de la participación en la vida política, social, y eso ha traído la marginación y la pobreza de la mayoría frente al privilegio y la riqueza de una minoría que tiene el poder político, poder militar y el poder económico como verdaderos ricos”. Y agregaba: “La necesidad de cambio en Cuba no la está inventando el Proyecto Varela ni la disidencia mediante un ejercicio intelectual. El Proyecto Varela viene a colocar la piedra angular, que consiste en que es el pueblo cubano quien soberanamente debe decidir sobre su destino. Entonces, más que participación de los disidentes, esta vez es la participación de los ciudadanos. Es el primer proyecto que convoca al pueblo para que los propios ciudadanos reclamen sus derechos”.

Por su parte, el ex presidente Carter, además de apoyar el Proyecto Varela, se manifestó en contra del embargo comercial que su país le ha impuesto a Cuba por muchos años y que, lejos de afectarla económicamente, ha sido la gran excusa del régimen cubano para justificar su incapacidad de generar riqueza para el pueblo. Quizás lo que convenga ahora es un quid pro quo: que de manera simultánea Estados Unidos le levante el embargo a Cuba, y que el gobierno de la isla efectúe el referéndum que se pide en el “Proyecto Varela”.  

Editorial
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