El presidente Enrique Bolaños declaró al noticiario del Canal 2 de Televisión, el Martes Santo, que a su juicio no hay pruebas de que Arnoldo Alemán sea culpable en el fraude por casi millón y medio de dólares en el estatal Canal 6 de TV, y aseguró además que Alemán le está ayudando en la lucha contra la corrupción.
Sin embargo, el mismo martes 26 de marzo de 2002 el doctor Alberto Novoa, Procurador Especial Penal en el juicio por el fraude en el Canal 6, declaró a los medios de prensa que en esta Semana de Pascua acusaría al ex presidente Arnoldo Alemán “por los delitos de fraude, peculado y malversación de caudales públicos en perjuicio del Estado nicaragüense”. “Estamos trabajando (en la elaboración de la acusación) y tenemos nuevos elementos de prueba”, aseguró el funcionario de la Procuraduría General de la República (LA PRENSA, miércoles 27 de marzo de 2002), que es una dependencia del Poder Ejecutivo y por lo tanto debe actuar con instrucciones del Presidente de la República.
Además, el miércoles 27 de marzo el propio Procurador General de la República en funciones, doctor Francisco Fiallos Navarro, anunció que “una vez terminada la Semana Santa, iniciaría investigaciones sobre el supuesto enriquecimiento ilícito del ex presidente Arnoldo Alemán, y su posible vinculación con los más de 500 millones de dólares y 700 millones de córdobas que, según datos de la Contraloría, se perdieron mientras Alemán fue presidente” (LA PRENSA, jueves 28 de marzo de 2002).
Por otro lado, el presidente Enrique Bolaños dio las mencionadas declaraciones del Martes Santo al Canal 2 de TV, apenas dos días después de que el primer mandatario nicaragüense dijo en San Salvador a los periódicos salvadoreños, El Diario de Hoy y Más, que en Nicaragua hay “verdaderas mafias” de corruptos que son capaces inclusive de mandarlo a matar (a Bolaños), e hizo la salvedad de que Arnoldo Alemán no está entre esos mafiosos porque éste “habla de frente y no es el tipo de gente que manda a matar” (LA PRENSA, lunes 25 de marzo de 2002). “Hay otros mafiosos que son capaces de eso, y puede ser que algunos ex funcionarios de él —de Alemán— porque de todo hay en la viña del Señor”, agregó Bolaños en un tono enigmático en sus declaraciones a los mencionados periódicos salvadoreños.
Es importante tomar en cuenta que el presidente Bolaños dio esas declaraciones —a los diarios de El Salvador y al Canal 2 de Televisión— en circunstancias en que figuras prominentes del sandinismo, de la empresa privada y de otros estamentos influyentes de la sociedad han advertido que las denuncias y juicios por la corrupción afectan “la buena imagen” del país, que los procesos judiciales contra ex funcionarios del gobierno anterior acusados de corruptos podrían caer en la politiquería, que llevar al ex presidente Alemán a los tribunales desestabilizaría al gobierno y crearía un vacío de poder en el país, y además, que si de verdad se quisiera denunciar y enjuiciar la corrupción habría que comenzar con la que hubo en los gobiernos anteriores.
Sin dudas que el presidente Bolaños hace lo correcto al no acusar ni culpar al ex presidente Arnoldo Alemán, no sólo porque éste es su correligionario y amigo sino porque ninguna persona puede ser declarada culpable mientras no sea sentenciada por un juez competente. Sin embargo, Bolaños tampoco debería absolver a Alemán mientras los procuradores de justicia lo acusan y dicen tener pruebas suficientes para llevarlo a los juzgados, y en tanto los jueces no comprueben su inocencia o culpabilidad.
El presidente Bolaños tiene que ser prudente en el asunto de la lucha contra la corrupción, que por cierto él mismo la asumió de manera voluntaria como uno de sus mayores compromisos presidenciales. El no puede condenar a nadie pero tampoco tiene por qué absolverlo. De otra manera la ciudadanía honrada de Nicaragua tendrá razón en sospechar y creer que el presidente Enrique Bolaños podría estar claudicando en su proclamada lucha contra la corrupción, y que ésta va a quedar una vez más amparada por la impunidad, como quedaron la piñata sandinista y en general toda la que se cometió durante los gobiernos anteriores.