¿El plomero de Alemán?

Agustín Jarquín Anaya

“Gran fraude en Canal 6”, “Trama para robar”, “Alemán pegado”, “Alemán citado”, “Juicio contrarreloj”, fueron los titulares de LA PRENSA, de lunes a viernes la semana pasada. En los subtítulos del viernes, ese prestigiado Diario indicaba que “la juez Arias estaba presionada por el tiempo” y que “el presidente Bolaños exhortó a los Magistrados a actuar con sumo cuidado”.

Por primera vez se tiene un caso de corrupción pública, donde las pruebas se revelan con tal claridad que es evidente el curso que debe seguir el juicio para que no queden en la impunidad los gestores y primeros responsables de este nuevo atraco al pueblo.

La juez Gertrudis Arias, con su entereza y determinación, se volvía en la depositaria de la confianza del pueblo, y la esperanza de la juventud que ansía un futuro de bienestar, certidumbre y seguridad. Hay, en efecto, que “tener sumo cuidado”, para evitar tramas o vacíos, que inocente o deliberadamente, “saquen las castañas del fuego” a quienes han usurpado (y todavía usurpan), los bienes estatales para su enriquecimiento ilícito.

Por lo anterior, cuando el jueves por la noche y la mañana del viernes se presentó en los medios el “Informe Artiles”, como una “Auditoría Especial”, que presentaba evidencias contundentes, me llamó la atención que una auditoría se hubiese realizado tan rápido. Con el interés de analizarla, conseguí con diligencia una copia de la referida “auditoría” que, mediante contrato de servicios profesionales, había realizado el otrora consultor y asesor del gobierno del doctor Arnoldo Alemán.

El conclusivo era simple: La llamada “auditoría” no era tal, lo que en sus siete páginas autenticadas por notario se expresaba no adicionaba nada relevante al caso, era diminuta en su alcance y ni siquiera se refería a Alemán y compañía, a pesar de ser profusamente mencionados por testigos e indiciados de esta causa. Se podía concluir que si la señora Juez, con buena fe, le daba a este informe el carácter formal de “auditoría” y sustentaba su sentencia en la misma, podía ser posteriormente tachada como nula, dado que la tal “auditoría” no se realizó conforme lo estipula con claridad la Ley y las normas de la materia.

Como era la CGR la entidad que podía calificar con propiedad el polémico informe, comuniqué muy temprano mi criterio al contralor Montenegro y posteriormente compartí esta opinión con los periodistas que en la Asamblea cubrían la visita del Secretario General de la ONU.

La Contraloría, insoslayablemente tomó nota del caso, y con fundamento caracterizó el “Informe Artiles”, como una opinión que no debía ser tomada como “auditoría”.

Si acaso había alguna trama, ésta quedaba develada y la sentencia interlocutoria de la Juez Arias no se iba a afectar por la misma. En lo pertinente, todos estamos en la obligación ciudadana de apoyar su recta actuación. En mi caso particular, trascendiendo a las personas involucradas, desde el inicio de mi vida profesional he asumido como una cruzada permanente la lucha en contra de la corrupción. Con esa divisa he actuado desde que se me ofreció y rechacé la primera “comisión” (mordida), cuando dirigía el “Proyecto de Carretera Masaya-Catarina-Guanacaste-Masatepe”, hasta la fecha actual.

Resulta, por lo tanto, extraño el artículo periodístico titulado “Los Plomeros de Alemán”, escrito por el Jefe de Información del Diario LA PRENSA, licenciado Freddy Potoy, evidentemente molesto por mi actuación, que relato al inicio de este escrito. El Jefe de Información de LA PRENSA, además expresa, de manera gratuita y grosera, una cantidad de fuertes insultos, que no se corresponde ni con la ética, ni con el ejercicio sano del periodismo, ni con la promoción de la buena gestión pública y mucho menos con lo que ha sido su don de gentes. Pero bien, sus motivos tendrá.

A pesar de la reacción del Jefe de Información, soy un convencido por experiencia que, éstos y mayores riesgos vale la pena correr, para que en Nicaragua, funcionarios, periodistas y todos los ciudadanos tengamos un buen desempeño, y se erradique la corrupción y los abusos, que tanto daño han hecho al país, alcanzando la prosperidad que hemos postergado.

El autor es diputado suplente del FSLN, presidente de Unidad Social Cristiana.  

Editorial
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