Eduardo Enrí[email protected]
Parece que en la “Nueva Era”, cuando se quiera hacer que se hace, pero que no se haga nada, se van a formar “comisiones”, y mientras más pomposas y más “notables”, mejor, porque me imagino que será necesario más tiempo para que estas “mentes brillantes” se puedan poner de acuerdo. Antes a eso se le llamaba “diálogos”, ahora se le llama “comisiones”.
No me cabe duda de que las personas incluidas en esa comisión —cada una de ellas— son de verdad notables. Pero lo que a mí me resulta notable es que se les haya tenido que convocar para determinar qué tipo de reformas son necesarias para que la Justicia funcione en Nicaragua. Como si fuera necesario inventar el agua helada.
Yo le recomendaría a don Enrique que él, y cada uno de sus ministros, viceministros, secretarios, presidentes de entes autónomos y directores —que seguro son más de 30, y por lo menos a partir del 10 de enero son también “notables”— salgan a la calle, caminen unas cuantas cuadras en cualquier dirección, y le pregunten a la tercera persona que vean pasar, una vez que hayan decidido detenerse: “¿Qué necesitamos hacer para que funcione la justicia en Nicaragua?”
Habrá sus variantes, pero en general las respuestas van a ir más o menos así: “echen a la cárcel a los que han abusado del poder para enriquecerse, a los que se han aprovechado de las influencias para beneficio propio y a los que han distorsionado las leyes para mantener a las instituciones rehenes de los caprichos personales y partidarios… ¡ah! Y a los que hacen que toda esa maquinaria de corrupción siga funcionando”.
Por ahí va a ir la cosa y ya, eso es lo que se necesita hacer. En una tarde, usando sólo a los más altos ejecutivos del gobierno y sin gastar nada (ni gasolina porque la encuesta se hará caminando), se tendrá la respuesta a la pregunta que don Enrique ha encomendado a estos Notables.
Porque otra cosa que yo sí considero notable es oír decir a quien preside esta Comisión, el doctor Iván Escobar Fornos, que van a necesitar: local, computadoras, asistentes, secretarias… y me imagino que presupuesto para papelería, agua, luz, teléfonos, gasolina, vehículos y el infaltable whisky para celebrar los notables hallazgos. ¡Dios mío! Una cosa es segura, el presupuesto seguro que va a ser notable. Y lo peor, para que después se engaveten las notables conclusiones. Porque una cosa sí tenemos que hacer notar: la Justicia no funciona porque no quieren que funcione.
Ya lo dijo el Procurador en funciones: para castigar la corrupción no es necesario reformar nada, sólo se necesita voluntad para aplicar las leyes existentes. Eso sí va a ser notable… si acaso llega a suceder.